Las clásicas escenas de sacrificio en las escalinatas de la Difunta Correa se vieron en menor medida que otros años, sin embargo la gente no perdió la devoción
Los colectivos de larga distancia en el ingreso de Vallecito y las tonadas foráneas fueron comunes en la Difunta Correa. Es que mucha gente aprovechó el fin de semana largo para viajar a cumplir sus promesas o para agradecer el favor concedido. Uno de los casos fue el de Blanca Yanzón, una mendocina que, con 97 años llegó junto a sus nietos y bisnietos, al paraje para dar las gracias por su salud. La mujer fue uno de los ejemplos de sacrificio. Y es que si bien no subió ni de rodillas ni de espalda, como lo hizo mucha gente, lo hizo caminando a pesar de que le cuesta mucho, por su edad. Además hubo muchos cordobeses y riojanos que llegaron en vehículos particulares.
El año pasado hubo 11.000 personas durante el viernes en el paraje caucetero. Según los datos de la Policía, que además informó que unos 5.000 devotos fueron los que llegaron entre la madrugada y la mañana del viernes, mientras que la gran masa de fieles llegó pasado el mediodía a Vallecito.
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