Durante cinco días, 52 cadetes de cuarto año de la Escuela de Aviación Militar realizaron en la Base Naval Mar del Plata ejercicios de supervivencia en el mar, de esta manera los futuros aviadores militares tomaron contacto directo con el medio ambiente marino y se prepararon para afrontar su hostilidad. Representa la fase práctica que se suma a los conocimientos teóricos adquiridos en las aulas de Escuela de Aviación.
Desarrollaron la actividad con la asistencia de personal de la Agrupación Buzos Tácticos (APBT), quienes tuvieron a su cargo el adiestramiento en técnicas anfibias y la seguridad. La APBT se encargó de la adaptación primaria de los cadetes en su contacto con el mar, la transferencia de conocimientos en las técnicas anfibias y las normas de seguridad, para su mejor protección en esta prueba.
La primera fase se desarrolló en aguas internas del puerto y la segunda en mar abierto, con el apoyo de personal de la APBT, del Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (GOE) y de la lancha patrullera ARA “Punta Mogotes”. El ejercicio fue coordinado por el vicecomodoro Alejandro Méndez, y el jefe de la operación el capitán Carlos Cantarino, de la Fuerza Aérea Argentina.
Así, los cadetes aprendieron técnicas de supervivencia en balsa, la importancia del trabajo en equipo para afrontar situaciones difíciles, técnicas de primeros auxilios y la optimización en el uso de los recursos para la supervivencia en el mar.Conjuntamente, contaron con el apoyo aéreo de un helicóptero Mi-171E de la Séptima Brigada Aérea y de una aeronave Fokker F-27 de la Primera Brigada Aérea que se utilizó para realizar las maniobras en rescate del personal de las balsas; pimero, dentro de la dársena de la base naval, donde se izaron 16 cadetes en una “canasta” de rescate con capacidad para dos “náufragos” y luego, en condiciones más extremas, se izaron a otros 12 cadetes.
El Fokker F-27 tuvo a su cargo la localización de las balsas y la entrega de lo que se denomina “línea de vida”, consistente en el lanzamiento en vuelo rasante de otra balsa con elementos de refuerzo, víveres y comunicaciones para la supervivencia de los náufragos. Durante el ejercicio, los cadetes se alimentaron con las raciones de supervivencia que se hallaban a bordo de las balsas, racionando el agua potable y protegiéndose contra la hipotermia, con trajes de neopreno. Por estas razones, las medidas de seguridad se mantuvieron al extremo y fueron permanentemente monitoreados por buzos tácticos y personal del GOE contando, además, con un equipo sanitario de pronta respuesta en tierra.
Al finalizar el ejercicio, los cadetes visitaron instalaciones de la Base Naval Mar del Plata, un submarino y una corbeta de la División Patrullado Marítimo.
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