Las presentaron vecinos y ex empleados de los hogares ante los organismos de control que, en algunos casos, procedieron a la clausura de estos lugares.
Luego de que se descubriera que el geriátrico donde falleció una persona de 88 años hace una semana funcionaba sin habilitación desde 2009, La Mañana de Neuquén pudo conocer más irregularidades en otros establecimientos, de los seis que estaban asentados hasta el año 2010.
Varios de los reclamos se registraron en la casa hogar La Milagrosa, ubicada en Ruta 7 y Calle 9, en el sector rural. En ese lugar, a pesar de que actualmente funciona con normalidad, pesaron al menos dos denuncias sobre maltratos a empleados e irregularidades.
Otra denuncia se presentó contra el hogar Como en Casa, donde el 12 de septiembre de 2012 vecinos indicaron irregularidades en este establecimiento que estaba ubicado en Colombia 1123. De acuerdo al acta de inspección de la Dirección de Fiscalización de la Subsecretaría de Salud de la Provincia, en ese momento se constató que el lugar contaba con tres habitaciones pero no había ninguna cama ortopédica, por lo que se lo intimó para que en un plazo de tres días incorpore este mobiliario.
Otra denuncia recayó contra el hogar La Milagrosa. Fue emitida el 28 de febrero de 2013 a la Defensoría del Vecino por un grupo de personas que llevó a familiares a “internarse”. No obstante, desde la Dirección de Fiscalización se realizaron sendas inspecciones al geriátrico y lo volvieron a habilitar luego de la corrección de los problemas.
En el caso de La Milagrosa, de acuerdo al acta de inspección 193/12, se le retiraron medicamentos vencidos y, a pesar de que tenía un espacio para diez camas, sólo permanecían tres abuelos. Ex empleadas de este hogar indicaron que los abuelos se alimentaban mal y por eso radicaron los reclamos. "Comían guisos simples tipo sopa. Hay un abuelo que cuando yo me retiré estaba lastimado desde la punta de la espalda a los tobillos", reveló una de las ex empleadas, quien afirmó que "los familiares iban muy poco a visitarlos".
Según lo manifestado por los administradores de los hogares en los descargos presentados, a pesar de que el negocio es rentable existen innumerables problemas con el cobro de las obras sociales.
La muerte del hombre en el geriátrico "trucho" que funcionaba detrás de la vivienda del ex vecinalista Pablo Parra causó un fuerte impacto en la comunidad, que utiliza este tipo de servicios para sus familiares. Parra fue excluido en forma permanente del Registro Único de Casas de Hogares, según constan en las disposiciones de la Subsecretaría de Salud.
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