La medida fue acatada por todas las entidades de la Ciudad. Cerraron las puertas a las 10. Dicen que los cajeros automáticos de las sucursales tendrán efectivo.
El Diario de la República realizó un recorrido por las sucursales de los bancos Supervielle, Hipotecario, Nación, Galicia, Columbia, Patagonia, HSBC, Francés, Santander Río y Macro, pero no pudo entrar a ninguno.
Las filiales carecían de algún cartel avisador, excepto el Nación. “A partir de las 10, el personal adhiere al paro convocado por la Asociación Bancaria”, decía un escrito a computadora en una hoja A4 pegada sobre la puerta de vidrio.
El ánimo de los clientes puntanos era más de molestia que de enojo. Algún que otro como Juan García, se animó a “agradecer” que esta vez informaron sobre la medida y hasta que haya afectado las últimas tres horas de atención al servicio. Si bien dijeron que tuvieron que levantarse más temprano para hacer los trámites, al menos tuvieron la certeza de concretarlos.
Los guardias de seguridad y empleados de las cadenas confirmaron que el flujo de gente fue mayor. Los que ingresaron antes de la hora de inicio de la protesta pudieron realizar su trámite.
“Al menos ahora pudimos estar avisados. El resto de las veces que vine cuando hacían paro. Me enteraba en la puerta”, comentó una señora. De todas maneras opinó que fue un despropósito haber parado para reclamar por colegas tucumanos que fueron despedidos (Ver “Movida...”).
Sin embargo no todos estaban alertados. María iba junto a su hija, que tenía un bebé en brazos, no pudo realizar el pago de la boleta que sólo podía tramitar en el Nación. No conocía la medida. Otra mujer miró al cielo cuando no la dejaron realizar un depósito en el Supervielle y la mandaron al cajero automático.
Oscar se amargó. El hombre fue a la misma sucursal, sacó un turno para pagar unas boletas, se fue al centro para realizar otra diligencia y cuando quiso volver a las 10:15, un guardia que custodiaba la puerta no lo dejó entrar. Pegó el grito en el cielo.
“¡No lo puedo creer!”, soltó un hombre cuando vio la puerta cerrada. Su cara contradecía la de una señora que apurada y con una sonrisa dejaba el banco ubicado en Pringles y Rivadavia. Salvo el Galicia, los halls del resto de las entidades parecían desiertos como cualquier día de fin de semana.
El secretario de la Asociación Bancaria de San Luis, Francisco Rotondó, confirmó que el acatamiento fue total, al igual que en las provincias vecinas de San Juan y Mendoza. “De todas maneras, las personas que quedaron dentro de los locales recibieron la atención de los empleados, tal cual estaba planteada la medida”, sostuvo el gremialista.
Rotondó explicó que “los cajeros automáticos que están dentro de los bancos se recargan constantemente, pero los que están fuera de esas sucursales, no corren la misma suerte”. En esa situación están los que se encuentran dentro de los supermercados, en la vía pública o algún centro comercial cuya reposición corresponde a una compañía de seguridad privada.
Sin embargo, una empleada del Galicia sostuvo que hasta el martes no habría reposición en las máquinas ya que el lunes es feriado por el aniversario de la muerte del General San Martín. Ayer cuando los bancos cerraron las puertas, la fila en los cajeros del Supervielle y Nación era similar a las hormigas cuando llevan su comida para pasar el invierno.
Los bancos recién abrirán el martes. Quienes no hicieron trámites, deberán esperar.
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