Desde la cámara que aglutina a los comerciantes de ambas áreas aseguran que este verano “viene mejor que el de 2012”, aunque les cuesta hacer una diferencia en materia de rentabilidad.
La sensación es que, tanto en hoteles como en restaurantes y otras casas de comida, la llegada de los fines de semana es un bálsamo que alivia las tensiones que se generan de lunes a jueves con magras concurrencias en muchos casos. Así y todo, la titular de la cámara que representa a los comerciantes de ambos sectores, María Cristina Bozzone de Bovio, dijo que este verano viene mejor que el de 2012 en lo que respecta a flujo de clientes, aunque sostuvo que ese crecimiento no se refleja en las ganancias debido a los gastos corrientes y a la carga impositiva que deben afrontar esos negocios.
Consultada por DEMOCRACIA, Bozzone aclaró que si bien los fines de semana se trabaja bien, “nosotros tenemos que promediar lo que pasa de lunes a domingo, entonces ahí el panorama cambia”.
La titular de la Cámara Hotelera Gastronómica de Junín destacó que, no obstante, “este verano hay muchas consultas, gente que anda de paso, a lo que se suma que a partir de los días viernes llega mucha gente a visitar la ciudad, que por ahí no pernoctan todos en hotel pero realizan algún tipo de consumo”.
“Está ayudando la concreción de encuentros deportivos y musicales, que acaparan la concurrencia de mucho público”, comentó.
“La gente está muy cuidadosa con los gastos”
A Junín le caben las generales de la ley. En un contexto general que exhibe en todas las plazas turísticas del país menor cantidad de visitantes de la que se preveía, esta ciudad no es la excepción a la regla.
Las crónicas e informes nacionales indican que por el alza de precios no se alcanzaron las expectativas de ocupación hotelera en la Costa y hubo una notoria caída del consumo.
Las restricciones a la compra de dólares impuestas por el Gobierno nacional generaron expectativa en las cámaras de empresarios turísticos nacionales, ya que se suponía que en esta temporada corría con ventaja el turismo interno por sobre el externo, dada la imposibilidad de conseguir divisas para viajar.
Sin embargo, la inflación hizo que los precios para veranear crecieran con respecto al período anterior en más de un 30%, mientras que los salarios no alcanzaron una suba semejante.
Por esta razón, los números de la primera quincena de enero no fueron positivos en cuanto a la expectativa turística. Según cifras oficiales, la ocupación hotelera apenas superó el 60% promedio en la Costa bonaerense, cifra que está muy por debajo de lo esperado.
Al analizar esa situación y observar lo que ocurre en el ámbito local, la conclusión de Cristina Bozzone es clara y anunciada: “No somos una isla. La gente está muy cuidadosa con sus gastos. Aún así, yo creo que este verano, por como viene, va a ser mejor que el del año pasado. Se están dando condiciones para que eso ocurra. En 2012, a esta altura, teníamos una sequía impresionante”, comentó, con buena dosis de optimismo en el tramo final de su reflexión.
Bozzone sostiene que un punto delicado es la rentabilidad de los comerciantes. Es que pese a haber más ocupación y demanda, los gastos y la cuestión impositiva son una carga pesada que influye en la relatividad de los ingresos. “Ahora estamos por firmar un acuerdo con las entidades actorales y autorales. Estamos tributando cinco impuestos por el uso de los televisores, y con este ahora se incorpora uno más. Es un tema que queremos analizar después de que termine la temporada, porque tenemos mucho trabajo y el resultado a nivel ganancias está lejos en proporción de lo que la actividad exige. Es un tema preocupante” reconoció.
Por último, estimó que “debemos estar en alrededor de un 35 por ciento de ocupación hotelera (una habitación doble en un hotel tres estrellas cuesta alrededor de 400 pesos), mientras que la capacidad de los restaurantes se completa en un cincuenta por ciento semanal”.
Comentá la nota