A un año del homicidio del peluquero Solari se desconoce quién lo asesinó

A un año del homicidio del peluquero Solari se desconoce quién lo asesinó
Esa tarde del martes 8 de enero, Gonzalo Solari retornaba de la peluquería en la que trabajaba y dos delincuentes armados lo interceptaron frente al edificio 22 de las 232 Viviendas, donde residía. Uno le pegó un tiro en la cadera y el otro lo apuñaló en un brazo para tratar de sacarle su maletín. Se resistió y no le llevaron nada, pero murió tres horas después en el hospital. El asesinato aún continúa impune.

El primer homicidio de 2013 todavía permanece sin esclarecerse y lo que causa mucha indignación en los seres queridos de Gonzalo Solari es que nunca se detuvo a sospechoso alguno. En un principio, los investigadores habían identificado a uno de los presuntos autores, pero prevaleció la falta de pruebas.

Gonzalo Solari tenía 29 años, era oriundo de Corrientes y había llegado unos meses antes a Comodoro Rivadavia desde Neuquén con muchos proyectos vinculados a su oficio de peluquero. También había vivido un tiempo en Buenos Aires, donde tenía un hijo.

Según los amigos que supo cosechar en esta ciudad, era muy respetuoso, tranquilo y querido. Fue por eso que rápidamente comenzó a desempeñarse en un céntrico salón de peluquería y llegó a alquilar junto a un amigo un departamento del primer piso del edificio 22 de las 232 Viviendas del barrio Ceferino Namuncurá.

Esa calurosa jornada del 8 de enero, Gonzalo terminó con sus actividades en la peluquería “Resplendissant” a las 17. Pasó a comprar queso untable, pan y bebida, que guardó en el maletín donde todos los días llevaba máquinas de cortar el pelo y tijeras.

Con esa valija andaba para todos lados porque el hombre también cortaba a domicilio. Una hora después, Solari ingresó al complejo habitacional situado sobre la avenida Kennedy al 1.400 y se cruzó con dos delincuentes que le quisieron robar el bolso.

Los malvivientes quizás pesaban que el maletín -similar a un porta notebook- tenía alguna computadora u otro elemento de valor, pero sólo llevaba algo preciado para la víctima: sus tijeras.

Algunos vecinos escucharon gritos y corridas. Después un disparo estremeció a los habitantes de los edificios.

Uno de los malvivientes le había pegado un tiro a Solari y la bala le había traspasado de lado a lado la cintura. Cuando la víctima cayó al suelo, el otro delincuente le pegó un puntazo en el brazo izquierdo para que soltara el maletín, pero el peluquero resistió y se aferró al mismo. Los asesinos escaparon y Solari quedó tendido en el suelo pidiendo ayuda.

MIEDO, INDIFERENCIA

Y MUERTE

El peluquero a los gritos pidió “ayúdenme, ayúdenme”, pero ningún vecino salió a auxiliarlo. Varios escucharon el disparo, pero se encerraron en sus departamentos. Sólo un conocido de la víctima que miraba televisión y escuchó el disparo se acercó cuando vio que los delincuentes escapaban.

“Cuando bajé le estaban intentando quitar el bolso. Le quisieron robar. Uno le tiró con la pistola y salió corriendo, y otro estaba agachado tratando de sacarle la cartera”, relató un testigo a Diario Patagónico.

Solari fue trasladado a la guardia del Hospital Regional y tres horas después se conoció que el proyectil calibre 9 milímetros terminó con su vida, debido a que le perforó el intestino, el bazo y el hígado.

Una de las líneas de investigación estableció que uno de los presuntos autores del homicidio había publicado en su cuenta de red social Facebook: “bajé a uno”. El tiempo comenzó a pasar y a un año del asesinato el caso permanece impune.

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