Homenajearon a víctimas de la última dictadura

Homenajearon a víctimas de la última dictadura
La Subsecretaría de Derechos Humanos del Municipio de Quilmes homenajeó a Vicenta Orrego, Florencia Ruival (a) Rosita, y Luis Alvarenga. Los familiares presentes descubrieron la baldosa que se puso frente a la casa –ubicada en Nother y Santa Cruz- donde sucedió el crimen en 1977.
La Subsecretaría de Derechos Humanos del Municipio de Quilmes realizó un acto en homenaje a Vicenta Orrego, Florencia Ruival (a) Rosita, y Luis Alvarenga, compañeros fusilados por la última dictadura cívico militar. Se acompañó en este reconocimiento a la familia de Vicenta: su esposo y compañero Julio Ramírez, sus hijos María, Mariano y Carlos; así como también a Horacio Rafat sobrino de Alvarenga. Asimismo, se ratificó la necesidad imperiosa de denunciar ante la Justicia a los apropiadores del Hogar de Belén en Temperley, para de esa manera seguir construyendo una Patria en el Camino de la Verdad y La Justicia Social.

Sobre el caso

Luís Valenga, titular de la Unidad Legal del Municipio de Quilmes, relató los detalles del caso. Cuando Julio Ramírez estaba detenido por la Dictadura Cívico-Militar, su esposa Vicente junto a Florencia Ruival (a) Rosita y a Luis Alvarenga, fueron fusilados en la vivienda de Nother y Santa Cruz. En el momento en que irrumpe la patota del ejército, Vicenta sale con los niños y una bandera blanca. A pesar de ello fue brutalmente fusilada y una de las balas inclusive rozó la cabecita del hijo mayor, Carlos. Los niños fueron secuestrados y cambiadas sus identidades, por orden de la Jueza, Marta Pons

Por su parte, el esposo y compañero de Vicente, Julio Ramírez hizo especial mención a la “solidaridad de todos los vecinos presentes ya que gracias a sus testimonios pudimos rearmar parte de la historia” Luego María, la única hija mujer de Vicente, con lágrimas en los ojos dijo que “he tenido pesadillas durante treinta años sobre aquel 14 de marzo de 1977. Es el último pedazo donde nuestra familia se rompe, donde las balas entran, y nos genera mucha impotencia. Me ha llevado mucho tiempo recuperarme para sentirme persona (…). Volver aquí en este día es muy fuerte pero creo que hay que enfrentar los miedos”. Sus hermanos Carlos y Mariano también se mostraron muy emocionados, aseguraron que “regresar a este lugar es muy doloroso” y agradecieron a “los vecinos todo lo que han hecho por nosotros para que estemos vivos”.

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