La ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, cumplirá 220 años de existencia el 31 de agosto próximo. Ayer en el momento de los Homenajes en el Senado Provincial, el senador Pablo González (Orán-PRS) se refirió a ese acontecimiento.
Manifestó que “cada 31 de agosto cuando los nobles lapachos regalan sus flores, se cumple un nuevo aniversario de la última fundación de los españoles en América, la zona que atrajo a los españoles era el Valle de Zenta, luego de haber visitado el Fuerte de San Andrés y la Reducción de Nuestra Señora de las Angustias”.
“Siendo gobernador de la intendencia de Salta del Tucumán en 1792 Don Ramón García de León y Pizarro, recorrió nuevamente la zona antedicha y estudió la posibilidad de fundar una ciudad tras conversaciones mantenidas con sacerdotes de la Reducción, quienes lo exhortaron a fundar una posesión en las vecindades para el cultivo y cría de ganado elementos que servirían para alimentar por años a los indígenas”, agregó. El legislador luego recordó que “cuenta la historia que en 1792, Ramón García de León y Pizarro, reconoció “la gran utilidad que traería el establecimiento de una estancia en inmediaciones del fuerte y la reducción, según se lee en una real Cédula del Rey Carlos IV, fechada el 4 de diciembre de 1796”.
Cita luego que “así el Rey Carlos IV reconocía a Ramón García de León y Pizarro la fundación de la ciudad el 31 de agosto de 1794”. En otro párrafo, señaló que se le otorgó el nombre de Orán, en homenaje a la tierra natal del fundador, ubicada en África y se puso bajo la advocación de San Ramón Nonato por coincidir con la fecha.
González en su relato expresó que “fray Gabriel Tommasini cuenta que el 31 de agosto de 1794, día de San Ramón, concurrió el vecindario a caballo, a la seña de un cañonanzo, y los indios de la reducción con sus adornos y pinturas, lo mismo que las demás parcialidades del interior del Chaco, llena la plaza de cristianos, catecúmenos y gentiles, que tocaban diversidad de instrumentos. A las diez del día se descendió el real estandarte, con salva de artillería y vivas al Rey, llegó la comitiva a la iglesia donde colocó el estandarte en el altar, se cantó la misa y el solemne Te Deum”.
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