Los hombres que no aman a las mujeres

Los hombres que no aman a las mujeres

Priscila salió de su casa del barrio Predolini de Paraná el jueves 22 de octubre a las 23. Nunca más la vieron con vida.

iscila salió de su casa del barrio Predolini de Paraná el jueves 22 de octubre a las 23. Dijo a su familia que se iba a juntar con sus amigas, y a sus amigas les dijo que no iba a ir a la fiesta donde la invitaron, que se quedaba en su casa a descansar. Pero tomó la moto de su padre y se fue a San Benito. Nunca más la vieron con vida.

Al día siguiente, su madre radicó la denuncia por la desaparición en la Fiscalía. Comenzó una búsqueda que terminó con el hallazgo del cuerpo el domingo a las 19.30 en un campo de San Benito. El viaje hasta esta localidad quedó registrado en una cámara de vigilancia de avenida Zanni. Los amigos de Priscila nombraron a un joven con quien se había visto una vez, y que se juntó algunas veces con el grupo de amigos.

El fiscal y los policías llegaron a la casa de Facundo Bressan. El muchacho de 19 años negó haber estado con la chica desaparecida. Luego su madre entregó el celular y el casco de Priscila, y poco después la moto fue hallada a unos 100 metros de la vivienda. “Lo que suponíamos era un testigo, terminó siendo un imputado”, dijo el fiscal. Bressan quedó detenido por Privación ilegítima de la libertad. La búsqueda continuaba.

Al anochecer del domingo 25, se confirmó oficialmente el hallazgo del cuerpo de Priscila, en un campo cercano a los cementerios de San Benito. Pese a los rastrillajes de policías con perros adiestrados por todos lados, recién el miércoles 29 encontraron la cartera, la campera y los zapatos de Priscila, en un predio lindante a una casa en construcción de la familia Bressan, a la vuelta de su vivienda. Adentro de esa propiedad encontraron un arito que es el par del que tenía Priscila en una oreja cuando fue encontrada.

Hubo varias movilizaciones de familiares y amigos de la víctima, junto a organizaciones sociales y de defensa de los derechos de las mujeres, reclamando justicia por el femicidio.

La Fiscalía y la querella profundizaron su hipótesis contra el único detenido: lo imputaron por Homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y por mediar violencia de género. La jueza de Garantías le dictó la prisión preventiva por 90 días (hasta el 24 de enero), y en las sucesivas apelaciones le negaron a Bressan la prisión domiciliaria.

Los resultados de las pericias de Criminalística y los del análisis del ADN realizados por el laboratorio de genética de la Justicia son valorados como incriminatorios según la acusación, y favorables al imputado según la defensa. En el cuerpo y prendas de vestir de Priscila había ADN de Bressan, pero también de un tercero desconocido.

Las pericias sobre los celulares permitieron comprobar que Priscila y Bressan se encontraron poco después de la medianoche de aquel jueves.

El caso tuvo su juicio paralelo en las redes sociales. Voces a favor y en contra del único acusado se multiplicaron y polemizaron en Facebook. Se armaron grupos para defender a Bressan, en los que se elaboraron hipótesis sobre su inocencia. El rumor acerca de la participación del intendente de San Benito en el homicidio (porque fue asistido por un corte en una mano en el hospital la mañana siguiente a la muerte de Priscila) tomó tanta fuerza que se instaló como una versión ineludible del caso, aunque en el legajo judicial no había pruebas suficientes para citarlo a declarar.

Fue un femicidio. Más allá de que el autor del crimen todavía sea motivo de discusión en la causa judicial, y hasta que no haya una condena firme Bressan es inocente, a Priscila la mataron por su condición de mujer.

La autopsia reveló la saña del asesino, la manipulación del cuerpo para ocultarlo, y que la circunstancia del ataque no fue un robo u otra intención similar. Primero la golpearon en el rostro, después intentaron estrangularla, le clavaron un elemento fino y duro en la garganta, y finalmente la asfixiaron con un guante de goma en la boca.

Al cuerpo lo trasladaron en moto y lo tiraron en el mencionado campo, donde fue hallado. Todo un símbolo de los femicidios de los últimos tiempos en Argentina: Candela Sol Rodríguez, Araceli Ramos, Ángeles Rawson, Melina Romero, chicas asesinadas y tiradas a la basura, literalmente. Porque así se trata a las mujeres que dicen que no. Eso sí, cuando una chica está desaparecida, no faltan (como no faltaron en el caso de Priscila) los comentarios sobre dónde y con quién estará, y cuando una chica aparece muerta, tampoco faltan las valoraciones morales sobre la vida que llevaba la víctima de femicidio.

Muchas de estas cosas estallaron en Paraná con el crimen de Priscila. La indignación se pudo sentir en cada marcha que se hizo en reclamo de justicia. La causa judicial, tarde o temprano, va a terminar. El dolor va a quedar para siempre en una familia destruida. Por eso, lo que miles gritaron ante la muerte de la chica del barrio Predolini, es que no haya ni una Priscila más.

 Violencia: uso de la fuerza para conseguir, imponer y dominar al otro. Quise comenzar con lo que significa esta palabra. Este año tuvimos tres muertes que conmovieron a la ciudad de Paraná, movilizaron y sensibilizaron a los paranaenses.

Uso de la fuerza para conseguir que un niño de 6 años perdiera su vida. Uso de la fuerza e imposición de hacer lo que quiero con el cuerpo de una joven, llevándolo de un lugar a otro, quitándole la posibilidad de elegir.

Uso de la fuerza y dominio sobre un hombre que trabajaba ¿Qué más debe pasar para que la Justicia se comprometa a tomar decisiones justas, equilibradas y razonables que se puedan entender?

Porque no podemos decirle a los familiares que están sufriendo tremendo dolor que no tienen leyes por las que no pueden hacer nada, dejar indefensas a las víctimas también es violencia.

Se ha tratado de cambiar poniendo “violencia de género”, en estos casos también los que murieron y mueren fueron hombres y mujeres ¿Qué pasa que no se dan cuenta? Nosotros no entendemos o no quieren realmente modificar o ver dónde está el error, si somos nosotros o ustedes.

Sé que las causas fueron diferentes, las muertes no fueron todas de la misma manera, pero eso es violencia, dejar desprotegido al pueblo, una persona no me puede obligar y menos matar, tal vez esto no sea suficiente, pero pido a los que les corresponde comenzar a ver en qué estamos fallando, y los familiares unirnos todos por la misma causa. Porque ya sea por accidente de tránsito, no es lo mismo un accidente que venir borracho y drogado quitarle la vida a un niño.

Queridos jueces, abogados, fiscales, a quien les corresponda, hagan algo, no dejen desprotegidas a las familias, movilicen así como movilizan a los policías a resguardar al preso para que no le pase nada, eso mismo hagan con las familias que no tienen contención, no esperen que ellas vayan a pedir ayuda, dénsela porque el que sufre no tiene tiempo de pensar qué le falta, está sumido en una oscuridad de dolor que no puede muchas veces razonar.

Para eso ustedes están capacitados y nos pueden ayudar, porque también es un derecho humano consolar y asistir al que sufre. Pido con este humilde mensaje que nos unamos para pedir la justicia que nos merecemos como seres humanos. Divididos no lograremos nada, pero unidos sí, tengo la plena seguridad de que así se hará.

Comentá la nota