Un hombre habría causado un incendio por venganza

Un hombre habría causado un incendio por venganza
Los vecinos coinciden en que un ex convicto prendió el campo de su suegro. La policía ya lo habría identificado.

Mientras los damnificados del incendio de Cerro de Oro comienzan a limpiar parte de sus casas y terrenos quemados, el foco de la investigación policial apuntaría a un conflicto familiar que habría desatado las llamas de manera intencional.

Si bien la policía tendría identificado al responsable, aunque no confirmaron el caso, entre las calles del paraje de Merlo circula la versión que involucra a una persona que tras seis meses de haber salido de la cárcel quemó el campo de su suegro por venganza.

De esta manera, cada vez toma mayor fuerza la palabra del jefe de San Luis Solidario, Omar Terc, quien fue el primero en afirmar que el incendio fue intencional: “Quedó bien claro que hubo dolo en esta situación, lo que nosotros llamamos ‘sabotaje’, y que configura un delito. Fue intencional porque el delincuente lo hizo a la noche, teniendo en cuenta que no se pueden usar medios aéreos, aprovechando una velocidad del viento aproximada de 50 kilómetros, y en una de las zonas más vulnerables de la villa. Y hablamos de incendios de interfaces porque pasan de las fase rural a la urbana”, había anticipado hace dos días Terc.

A su vez, el director municipal de Defensa Civil, Leonardo Orgoroso adelantó que analizaron dónde comenzó el fuego: “Bajando por la calle Urquiza, a 300 metros hay una calle de tierra sin salida, que a su costado tiene un alambrado. Entonces creemos que fue ahí, porque las llamas fueron hacia el sur, y nunca pudieron avanzar hacia el otro lado (en dirección a la Sierra de los Comechingones) por el viento y porque no hay rastros”, sostuvo Orgoroso.

Del otro lado de la investigación y en medio de la posible pelea familiar, las víctimas del incendio pasaron una larga noche de terror.

Manuel López es uno de ellos. El parque verde y natural sobre el cual ofrecía a los turistas sus tres cabañas quedó reducido a cenizas.

Al fondo de su terreno, sólo hay humo, brasas y malestar.

“Vimos que se venía el fuego para este lado y tuvimos que salir corriendo. Después vinieron los bomberos que se portaron muy bien, y quise volver. Era impresionante. Tenía los ojos rojos de tanto humo que había. Fue una desgracia”, sintetizó el dueño del complejo "Ruca Mawida", quien llegó de Buenos Aires hace tres años para vivir tranquilo, en medio del bosque natural: “Hasta el miércoles (la noche del siniestro) estábamos en paz. Y ahora nos pasa esto. De todas maneras, de acá no me saca nadie, porque es un lugar hermoso”, destacó.

En una recorrida por su predio, López mostró lo que quedaba de un galpón y una huerta, además de los montículos de tierra, chatarra y cenizas.

“Me gustaría que encuentren al culpable, y que también se multe a quienes tienen los terrenos sucios, los que especulan con un lote y lo dejan abandonado”, agregó López.

La velocidad del viento, de entre 50 y 70 kilómetros, orientó las llamas hacia el sur, en dirección a la ruta N° 1. Es por ello que además de arrasar gran parte del bosque nativo (en una franja total de mil metros de largo por 400 de ancho) y el galpón de López, llegó a incendiar una cabaña y una camioneta, entre otros bienes.

“Estaba saliendo de mi negocio en Merlo cuando en el trayecto a Cerro de Oro me avisan del fuego. Fui rápido para las cabañas y cuando llegué empezamos con mi hermano a sacar todo lo que podíamos. Pero no podíamos pasar mucho por el fuego que estaba cerca de las cabañas, al fondo. Cuando pudimos ver, ya había agarrado una de las viviendas y la camioneta. Estimo que tuvimos pérdidas por unos 250 mil pesos, aproximadamente”, relató el encargado del complejo "Cuyá", Darío Ortiz, quien respaldó la versión que circula entre los vecinos: “Por lo que se escucha, fue una persona que estaba presa, y que hace 6 o 7 meses había salido, y tuvo un problema con el suegro y le prendió el campo. Pero también se comentaba que esa misma noche la policía lo agarró", dijo Ortiz.

Si bien los investigadores mantuvieron el caso, y sus teléfonos, fuera del alcance de los medios, cada vez circula con mayor fuerza una historia familiar, entre la venganza, el odio, la delincuencia y las consecuencias que tuvieron que pagar algunos vecinos de Cerro de Oro.

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