Tenía 70 años y al manipular unos cables recibió una descarga. A las horas, su hermano lo encontró tirado y pidió ayuda a los vecinos, pero todo esfuerzo fue inútil.
Victorio Alberto Espíndola tenía 70 años, era padre de tres hijos y hacía unos 15 años que había puesto la fábrica de plásticos en un galpón de avenida España, al Norte de Félix Aguilar, en Rawson. ‘Esa empresa fue su perdición. Últimamente le daba muchos dolores de cabeza por todo lo que está pasando a nivel económico en el país. Incluso con mis hermanos le habíamos ofrecido ayuda, pero se negó. Era muy orgulloso, así que siguió adelante con lo suyo’, dijo Fabián Espíndola.
Ayer a las 7, Victorio fue a trabajar a la fábrica y en teoría debía poner a calentar una máquina que contiene el plástico que luego se funde para hacer moldes, pero no lo hizo. Sí detectaron que había atendido a un cliente (había una factura) y después se puso a manipular unos cables. ‘No sé qué estaba haciendo con esos cables... en una de las manos tenía un buscapolo’, comentó su hijo.
Lo concreto es que el hombre recibió una descarga y cayó al piso aferrado a los cables. A las 10, su hermano lo encontró, cortó la energía eléctrica y salió a la calle por ayuda. Una enferma vecina se acercó a auxiliarlo, pero comprobó que Espíndola estaba muerto.
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