Un hombre dispara en un shopping de Holanda y mata a 7 personas

Un hombre dispara en un shopping de Holanda y mata a 7 personas
Tenía 24 años y permiso para portar armas. Se suicidó tras la matanza.

Sólo dos días después de la matanza en la escuela de Río de Janeiro, un joven de 24 años –amante de las armas– provocó otra masacre en un centro comercial de la ciudad holandesa Alphen aan den Rijn, a unos 30 kilómetros de Amsterdam. Sin ninguna explicación lógica, descargó una ametralladora sobre las familias que gozaban de un día de paseo y mató a 7 personas . Otras 15 quedaron heridas, tres de ellos en situación crítica. Después se pegó un tiro en la cabeza.

“Uno escucha que estas cosas pasan en escuelas de Estados Unidos y uno cree que eso está muy lejos, pero ahora eso pasó aquí, en Holanda”, dijo aún asombrado Rob Kuipers, un comerciante entrevistado por la televisión local.

Los testigos describieron al atacante como un joven robusto, con el pelo largo y rubio, vestido con una campera de cuero y pantalones camuflados de combate. Las autoridades lo identificaron como Tristan van der Vlis, miembro de un club de tiro y con licencia para cinco tipos de armas diferentes .

Eso explica que haya tenido en su poder armas de ese tipo, ya que no es fácil conseguir un permiso en Holanda. La vocera de la policía local, Kitty Nooy, afirmó que “se trata de una persona oriunda de Alphen aan den Rijn, conocido por la policía”. Se refería a que en 2003 había sido demorado porque tenía en su poder armas no permitidas, pero luego la Justicia decidió no procesarlo.

Alphen aan den Rijn es una pequeña e idílica ciudad de unos 72 mil habitantes, ubicada sobre el río Oude Rijn, una de las ramas del delta del Rhin. El centro comercial donde se produjo la tragedia se llama De Ridderhof, y ayer estaba lleno de gente ya que el día era inusualmente soleado. El alcalde interino, Bas Eenhoorn, señaló que el tiroteo comenzó alrededor de las 12, cuando el lugar estaba “muy animado” y había numerosas “familias con hijos haciendo compras”.

Tristan actuó sin cómplices y se manejó con absoluta tranquilidad. Primero descargó completamente el cargador de la ametralladora, disparando al azar a su alrededor, y luego sacó otra arma y se disparó en la cabeza.

“En un primer momento pensamos que se trataba de fuegos artificiales, pero casi enseguida vimos a la gente que corría aterrorizada en todas las direcciones, y se escuchaban gritos . Luego vi a ese hombre (por el atacante) y había sangre por todas partes”, contó Hajam Leouesset a la televisión. Otra testigo, explicó que el joven armado “se movía con calma, sin ningún apuro, matando a sangre fría” .

Maart Verbeek, dueño de un negocio de mascotas, contó al canal NOS que “hubo pánico en el centro comercial, mucha gente corriendo. Y agregó: “Yo vi al atacante venir, caminando, y me metí en el local. Lo vi pasar caminando tranquilo con una gran ametralladora’’.

En cuanto a la vida de Tristan, se sabe que sus padres estaban separados y él vivía con el papá en una vivienda ubicada a un par de cuadras del centro comercial que eligió como blanco. Dejó dos cartas: una en la casa de la madre, cuyo contenido aún no se conoce, y otra en el automóvil en el cual llegó al lugar de la matanza.

En esta última carta afirmaba que había colocado bombas en otros tres centros comerciales cercanos. La policía desplegó un rápido operativo y evacuó e inspeccionó de punta a punta los tres lugares, pero no encontró artefactos explosivos. Ahora trata de determinar los motivos que llevaron a Tristan a cometer esta masacre. Comenzó investigando las casas de sus padres.

Si bien son raros, los tiroteos y la violencia no son totalmente desconocidos en Holanda. En 1999, cuatro estudiantes y un profesor fueron heridos en un confuso intercambio de disparos ocurrido en una escuela. Cinco años después, en 2004, un maestro fue muerto a tiros por un alumno.

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