Un hombre que dice haber combatido en Malvinas vive a la intemperie en Concordia

Un hombre que dice haber combatido en Malvinas vive a la intemperie en Concordia
Se trata de un correntino que asegura haber combatido en la guerra del Atlántico Sur y que hoy pasa sus días en el barrio Villa Gobernador Cresto, sin techo y viviendo de la solidaridad de los vecinos.

Pedro Celestino Aguilar asegura haber nacido en el año 1962 en Corrientes y que por ese motivo fue de la clase de los conscriptos de esa provincia que fueron enviados al Atlántico Sur para participar del último -y desesperado- intento de la Junta Militar para defender Puerto Argentino, cuando el final de la guerra era inminente. Siempre de acuerdo a su relato, tras el conflicto retornó a su provincia para seguir trabajando en distintos establecimientos rurales, actividad que luego lo trajo a Entre Ríos para seguir ganándose el jornal hasta que los dolores en su columna se lo permitieron. Desde entonces sobrevive juntando basura para reciclar y de la caridad de los vecinos de la Villa Gobernador Cresto, como así también de una hija que vive en las cercanías.

“Pero yo no quiero molestar, quiero estar solo con lo mío”, explicó en diálogo con el sitio Diario Río Uruguay. “De la guerra no me gusta hablar porque es algo que me revuelve la cabeza”, sostuvo, agregó y que se había traído “un cuchillo como una bayoneta de recuerdo, pero después la vendí”.

Aguilar duerme sobre una gomaespuma que alguna vez fue un colchón, al aire libre. Solo un par de palmeras lo cubren del sol y el frío de la noche. Sabe que sus vecinos dieron aviso para que los medios se hicieran eco de la situación que atraviesa un hombre que asegura ser Veterano de Malvinas, ya que le tocó realizar el Servicio Militar Obligatorio como a toda la clase 1962 y posteriormente ser citado junto a otros efectivos para dirigirse a la Isla Soledad, para defender un Puerto Argentino que estaba a punto de caer bajo la ofensiva británica.

“Tenía 18 años y pertenecía al Regimiento 9 (Coronel Pagola, con asiento en la ciudad de Corrientes) y nos mandaron a los tres días que el Papa (Juan Pablo II) pidió un alto el fuego. Después que cruzamos a Puerto Argentino y estuvimos mucho en batalla”, contó. Su experiencia fue con mejor suerte que los correntinos que lo antecedieron, “porque los primeros que fueron no volvieron más”.

En el medio del relato se levanta su remeró para mostrar un par de cicatrices sobre su abdomen, y las adjudicó a que en combate “tiraron una granada y algunas esquirlas me tocaron, pero por suerte me taparon las bolsas de arena”, con las que se edificaban las trincheras.

Luego se manifestó en contra de la guerra y, sin estar al tanto de las últimas novedades internacionales, comentó: “Y a esa vieja de la Tatcher si yo la agarro le cortó la cabeza”.

Después de finalizado el conflicto del Atlántico Sur, como tantos soldados correntinos, retornó a las tareas agropecuarias a las que ya de dedicaba de adolescente y fundamentalmente a la novia que lo esperaba. “Me volví a mis pagos a trabajar a la estancia, pero después falleció mi mujer y ahí se me pudrió todo”, contó.

De allí en más y a cargo de sus hijos recorrió diversos establecimiento rurales “quintas, estancias y montes”, pero una dolor de espalda le impidió desde hace algunos años seguir realizando esfuerzos físicos. Desde entonces, “salgo a juntar plástico y lo vendo, cocinamos acá”, valorando la solidaridad de la gente de la zona porque “algunos vecinos nos traen también para comer y si hay algún trabajo lo hago”.

Allí admitió que una hija vive en los alrededores, y si bien subrayó que “me tratan bien todos”, insistió: “Quiero estar solo y no estar molestando”.

Consultado por último sobre si en alguna ocasión escuchó de los derechos que le asisten como ex combatiente, respondió: “La Presidenta del barrio me dijo de eso, pero teníamos que mandar papeles para acá, para allá, para Buenos Aires. Y para eso me muero de viejo no más”.

En la mañana de este martes, Aguilar fue visitado por personal municipal dependiente de la Dirección de Desarrollo Social, quienes lo asistieron primeramente con elementos indispensables a todo ser humano como comida y ropa, y tenían previsto ponerlo en contacto con los integrantes del Centro de Ex Combatientes de Malvinas Concordia, para que se verifique si efectivamente se está ante una personas que habría integrado las fuerzas argentinas que combatieron por la soberanía del archipiélago en el Atlántico Sur.

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