Ocurrió en Guaymallén cuando la víctima salió a guardar el auto y fue sorprendido por una banda que quería ingresar a la vivienda. Se resistió y fue herido. No hay detenidos.
A las 23 del lunes, Marcelo Guevara (41) terminó de cenar junto con su familia y salió a la puerta de su casa, ubicada sobre calle Mariano Moreno al 1600 del barrio Don Bosco, donde tenía estacionado su Renault 19.
Abrió el portón de rejas -que da al jardín delantero de la vivienda- y cuando apenas había recorrido un par de metros fue sorprendido por una gavilla que le exigió dinero a los gritos.
Marcelo alcanzó a luchar y golpear al menos a tres de ellos. Pero a cambio recibió dos puñaladas, una en la ingle y otra en un flanco del abdomen.
"Estaba mirando televisión cuando me di cuenta de que se demoraba en entrar y salí a ver qué pasaba. Entonces lo vi (a Marcelo) extendiendo su mano izquierda frente a un hombre que le apuntaba con arma. En ese momento le dio el primer disparo", indicó ayer por la tarde Beatriz, la madre de la víctima. Según explicó la mujer, ese proyectil entró por la mano de su hijo, siguió la línea del brazo y fue a parar al tórax, donde se frenó en una costilla.
El resto del ataque se desarrolló en apenas un par de segundos. Marcelo cayó al piso y el agresor disparó su arma dos veces más: una de esas balas lo hirió en la cabeza, mientras que la otra fue a parar a pocos centímetros de su madre, que en ese momento cruzaba el umbral. "Pude ver los destellos de los tres balazos que el ladrón disparó", dijo la mujer.
Mientras Marcelo estaba en el piso, uno de los delincuentes quiso sacarle sus zapatillas, pero a cambio perdió una de las suyas, por lo que escapó del lugar semidescalzo. La Policía guardó ese calzado como evidencia.
Según los testigos, quien disparó mide aproximadamente 1,75 m, es de tez oscura y con nariz prominente. Llevaba puesta una campera de color gris con capucha.
Marcelo trabaja como administrativo en un sanatorio de Capital junto con su pareja, que está embarazada de cinco meses.
Hace apenas veinte días que, con ella y con su hijo de tres años (además es padre de tres adolescentes), se mudó a la casa de sus padres, donde el lunes fue atacado.
Es que desde hace un tiempo en ese lugar está construyendo una casa para su familia. Es más, él mismo está armando buena parte del mobiliario de la futura vivienda.
"Los ladrones le pidieron dinero. Si supieran que tuvimos que ahorrar entre todos para comprar materiales que se necesitaban para pegar unas baldosas que le habían regalado. Pagamos todo de a poco o con tarjeta de crédito", dijo su madre, que no salía del asombro por el brutal ataque.
"Marcelo luchó con los ladrones para que no entraran a la casa. Es más, a uno de ellos le dio varios golpes en la cabeza contra la pared", dijo su madre.
Tras el ataque, una ambulancia lo llevó al hospital Central, donde fue operado. Más tarde fue trasladado a un hospital privado donde será operado de la mano.
Zona insegura
Los vecinos dijeron que este no es el primer robo que sucede en la zona. Hace algunas semanas atrás, una familia que vive frente a la casa de los Guevara fue asaltada durante la madrugada por ladrones domiciliarios. Las paradas de colectivos dijeron que también son otro punto problemático, ya que en ellas los asaltos son constantes.
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