Tras seis horas de intenso trabajo, buzos de Bomberos lograron sacar el cuerpo sin vida de Alberto Ríos, de 59 años, que había quedado atrapado en un caño de una cisterna.
La fiscal interviniente Gloria Lucero indicó ayer que dieron aviso de la situación alrededor de las 13.30. “Había dos obreros trabajando y uno quedó adentro”, explicó Lucero, quien aclaró además que las tareas que se estaban llevando adelante eran de mantenimiento regular y que ambas personas eran experimentadas.
La víctima, identificada como Alberto Ríos de 59 años, a quien finalmente pudieron sacar minutos antes de las 20, estaba trabajando con su hijo, ambos buzos especializados y empleados de una empresa contratada por el EPAS.
El director de Bomberos, comisario Néstor Lepén, confirmó que fueron alertados de que había una persona atrapada en el tanque de agua, y a partir de ese momento se dedicaron a llevar adelante el operativo de rescate. A raíz de que "está encastrado en un caño de regular dimensión”, para evitar la presión del agua del tanque se dedicaron a desagotarlo para alivianar la carga y poder extraer el cuerpo.
Durante el operativo de rescate, largas mangueras sacaban agua desde el tanque y la tiraban a la barda. “La cisterna tiene más 500 mil litros de agua, así que tenemos que desagotar lo más posible, por eso tenemos los vehículos con bombeo, estamos sacando agua y diseminándola en los sectores que no afecte a la comunidad”, comentó.
Agregó que Ríos "estaba trabajando junto a su hijo, que se encuentra bien. Los pormenores del episodio los desconocemos, no sabemos si estaban trabajando las bombas o no".
Con el pasar de las horas, familiares del hombre se fueron acercando al lugar y pedían respuestas sobre el estado de salud de su familiar.
Luciana Ortiz Luna, titular del Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén (SIEN), comentó que el hombre había ingresado con un tubo de oxígeno utilizado por los buzos y desde esa boquilla se le daba aire, aunque no sabían su estado de salud.
Desagotado el tanque, el personal abocado al operativo no podía sacar el cuerpo. Finalmente, una grúa del EPAS colaboró para sacar una tapa de una válvula y luego seis personas pudieron sacarlo de donde estaba atorado.
Hoy se realizará la autopsia para determinar las causas de la muerte de Ríos.
Esperando un milagro que no ocurrió
Neuquén > Pasadas las 14, familiares, amigos y compañeros de trabajo de Alberto Ríos comenzaron a llegar al predio donde se encuentra ubicada la cisterna del EPAS, esperando un milagro que finalmente no ocurrió.
Sus rostros reflejaban una mezcla de impotencia, bronca y dolor por la suerte corrida por Ríos, quien se encontraba trabajando con su hijo en el momento del accidente, y poseía una vasta experiencia en el mantenimiento de tanques de agua.
Se mantuvieron expectantes al lugar donde unas 45 personas correspondientes al Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén, a bomberos, policías y gente especializada de Prefectura y del EPAS concurrieron a prestar sus servicios para poder socorrer a la víctima.
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