El conjunto sureño derrotó anoche en el quinto juego a Peñarol, campeón de las pasadas tres ediciones, y disputará la final por primera vez en su historia. Lo espera Regatas de Corrientes, que fue primero en la Fase regular, delante del Granate. Adrián Boccia, con 19 puntos, fue el goleador del partido.
la definición derá una ratificaciçon entre los dos mejores equipos de la Fase Regular: los correntinos terminaron en el primer lugar, por encima de elenco dirigido pro Silvio Santander.
Adrián Boccia volvió a ser el goleador de Lanús, con 19 tantos, seguido por Patricio Prato con 17. Los parciales fueron 17-9, 15-14, 19-21 y 14-16.
Lanús asumió el control desde el arranque. Así, de la mano de Nicolás Laprovíttola (que no redondeó un buen partido, a la sazón) y con el poderío de los internos McFarlan-Battle, el quinteto local se adelantó 10-2 en el marcador y amenazaba con despegarse. Sin embargo, Lanús tuvo cinco pérdidas en el segmento inicial y permitió cierta recuperación del Milrayitas, que pese a un inusual 3-17 en tiros de cancha (1 de 10 en dobles, 2 de 7 en triples) se las ingenió para quedar abajo 17-9, al término de los 10 minutos inaugurales.
En el segundo capítulo, el conjunto marplatense, a pesar de las dificultades físicas de algunos de sus componentes (Leonardo Gutiérrez jugó desgarrado en el isquiotibial izquierdo, Selem Safar con una fuerte contractura), defendió más fuerte. Así, un triple de Gutiérrez acercó la pizarra a un 24-21, cuando el desarrollo parecía indicar una distancia superior en favor del Granate. Con un parcial 8-0, Lanús volvió a escaparse y cerró el primer tiempo con un convincente 32-23.
Tras las charlas en vestuarios, Adrián Boccia, la figura de la cancha (19 puntos, 10 rebotes), tuvo su momento estelar. El alero apareció para conectar cerca del aro y así alimentar la ilusión de su equipo. Del otro lado, la bandera de un individualista pero efectivo Facundo Campazzo le permitía a los dirigidos por Sergio Hernández (quien hoy le puso punto final a un ciclo maravilloso dirigiendo a Peñarol con tres títulos en el bolso) mantenía "con vida" al visitante: 51-44.
Apenas arrancó el cuarto y último período, Lanús sintió por primera vez "los efectos" del inminente pasaje a la final: sus jugadores ingresaron en "miedo escénico". Y además, al minuto de juego, el equipo de Santander ya había cometido las cuatro infracciones del segmento y, ante cualquier roce, los jugadores de Peñarol iban a la línea. Pero el `Milrayitas` no supo aprovechar ese hándicap (3 de 11 en libres en ese segmento) y lamentó, de este modo, no poder dar "el paso al frente". Coqueteó Peñarol, es cierto, y con un doble de Campazzo se puso uno abajo (54-53), cuando restaban 5m. 10s. Pero conversiones del hasta ahí `desaparecido` Patricio Prato, además de McFarlan, le permitieron al local dispararse 59-53, a cuatro minutos del cierre. El partido parecía liquidado, a menos de un minuto y medio, cuando Laprovíttola se equivocó feo: le cometió un foul a Safar (su quinta personal), cuando el zurdo había encestado desde más allá de la línea de los 6,75 metros. Conclusión: a falta de un minuto, Peñarol volvió a ponerse en partido (61-60), cuando parecía liquidado. Pero la suerte parecía signada, Lanús ajustó la eficacia desde la línea y con cuatro simples de Patricio Prato, selló el 65-60, que entregó la clasificación.
"No todos los días se puede eliminar a un campeón de los quilates de Peñarol. Estamos superfelices. Pero todavía no hemos conseguido nada. Ya tenemos que pensar en Regatas", dijo Boccia, la figura de la cancha. Al término del encuentro se dio una imagen poco usual: el técnico Hernández aplaudió la clasificación de Lanús y desde la tribuna granate se le tributó un sentido agradecimiento, más allá de la conmovedora ovación que le dispensaron los hinchas de la Peña, que exhibieron su orgullo, a pesar de no haber concretado el objetivo trazado.
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