El próximo viernes 13, la Iglesia de Mar del Plata vivirá otro acontecimiento importante y en esta oportunidad, histórico; el obispo, monseñor Antonio Marino, ordenará a seis jóvenes diáconos como sacerdotes para el clero diocesano. Los marplatenses, Santiago Arriola, Christian Caballero, Tomás de la Riva, Maximiliano Frias, Juan Andrés Rosso y Andrés Seguy, serán desde el viernes, nuevos pastores para la Iglesia Católica. La celebración comenzará a las 19 y se desarrollará en la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia.
“Hemos vivido este tiempo de preparación al sacerdocio muy intensamente, con lo que en cuanto a la organización se refiere, pero en lo espiritual ha sido más intenso todavía, sobre todo por el sí definitivo que hay que dar, y genera miedo, como supongo les debe pasar inclusive a los que se casan. Sin embargo por sobre todo eso, es tiempo de felicidad plena”, relató, Christian, 34 años, “La gracia de la preparación ha sido la dinámica por la cual el Señor nos ha ido enamorando cada día más de su Iglesia, de su Hijo, de su pueblo. En definitiva es también un desposorio del sacerdote con la Iglesia de Jesucristo a la que serviremos por siempre”, detalló Andrés, 33 años y luego remarcó, “lo que más me gusta del sacerdocio, es la imitación de Jesucristo, y como Él se ofrece por los pecados del mundo, así el sacerdote se ofrece a sí mismo por todos los fieles y aún más por todo el mundo. Es una hermosa tarea de la cual estoy particularmente enamorado”. El perdón de los pecados y consagrar el Cuerpo y la Sangre del Señor, y en ellos poder ser puente entre Dios y los hombres, es lo que más me emociona”, agregó Christian.
Consultados, sobre el mayor desafío del sacerdote, Santiago de 31 años, afirmó “creo que es dejarse unir cada vez más profundamente a Jesús, para ser lo más fiel, transparente y dócil al amor infinito e incondicional con que Dios ama a cada persona”. “La fidelidad, en los grandes hitos de nuestra vida y en los pequeños detalles, que son capaces de amalgamarse en el corazón de aquellos con los que compartimos cinco minutos de nuestras vidas y, más, a los que les llevamos los sacramentos que nos regala Jesús. Pero para que la fidelidad sea perfecta debe cambiar de nombre y convertirse en santidad, activa, creativa, que crezca en el interior del templo y así, nutrida de Cristo, nutra nuestros barrios”, expresó Juan Andrés, 30 años.
Estos jóvenes diáconos serán ordenados sacerdotes en un tiempo especial para la Iglesia Católica, donde la figura del papa Francisco ha cambiado la visión de muchas personas respecto a los consagrados, religiosos e incluso de los laicos. Un tiempo de “entusiasmo eclesial”. “Creo que aquellos que eran adversos o indiferentes al mensaje de Cristo y al actuar de la Iglesia, miran ahora, de reojo lo que el Papa vive y propone”, manifestó Juan Andrés, a lo que Santiago agregó “los cristianos nos sentimos confrontados, desafiados, exigidos, y animados a estar a la altura de los tiempos, según el horizonte evangelizador que nos propone el Papa, que no es otro que el horizonte de Jesucristo. Hoy hay una mirada más esperanzada hacia la Iglesia, descubriendo con alegría que es sacramento universal de salvación para todos los hombres”.
Aludiendo a la experiencia de participar en la Jornada Mundial de la Juventud –los seis pudieron viajar-, Tomás de 29 años, describió, “la he vivido con gran alegría, fue una experiencia única. Pude comprobar aquello que uno sabe y estudia: la Iglesia en cuanto una, santa, católica -universal- y apostólica, más allá de las fronteras, más allá de las nacionalidades, todos rezamos al mismo tiempo, cada uno en su idioma. Puedo asegurar que, como decía un canto allí en Brasil, ‘hay una Iglesia viva, hay una Iglesia joven’, que quiere dar todo de sí para cambiar aquellas cosas del mundo que no están bien, todo por querer seguir a Jesús”. A lo que el más joven de los futuros sacerdotes, Maximiliano de 26 años, señaló, “marcó un antes y un después en nuestras vidas. Realmente se palpaba la gracia, todo hablaba de Dios. Ver tantos hermanos tan distintos, por procedencia, cultura, idioma, modo de vivir la fe, pero que estábamos reunidos por Jesús y María, a los pies de Pedro que hoy es Francisco... lo recuerdo y me emociona ver la obra del Espíritu Santo”.
“El otro momento fuerte para mí fue el encuentro del Papa Francisco con los argentinos. Hicimos ocho horas de cola bajo la lluvia, bien mojados. Ver entrar al papa y escucharlo hablar en ‘argentino’ fue emocionante hasta las lágrimas. Sus palabras fueron increíbles. Ahora nos queda a nosotros, nuevos sacerdotes, hacer lío, mucho lío”, manifestó Tomás y respecto a la figura de Francisco expresó, “ser ordenado en el año de la elección de Francisco marca mi sacerdocio. En sus palabras encuentro renovación, no sólo para mí sino para todo la Iglesia, incluso me atrevo a decir para todo el mundo”. “El ejemplo de predicación del Papa creo que nos marcará: breve, sencillo, concreto. Como el modo de Jesús. No sólo eso. Su austeridad, su entrega, su humildad. Es un desafío para nosotros seguirle el paso, continuar por el camino que nos van marcando”, concluyó Maximiliano.




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