Hoy, a las 19.30, en la Plataforma Lavardén, se presenta el libro "Generación subterránea, la otra historia del rock de Rosario". Un árbol genealógico que va desde Los Gatos hasta princpios de los 80.
“Generación subterránea, la otra historia del rock de Rosario”, una compilación de relatos, crónicas, entrevistas y archivos periodísticos, realizada por Sergio Rébori y producida por Virginia Giacosa, bucea en el pasado musical de la ciudad, justamente en un género para el cual abasteció de varios artistas de renombre.
El libro, que contiene además un CD de audio con registros de bandas que ni siquiera llegaron al grabar un LP, es casi un trabajo de “arqueología musical”, inédito por estos lares. La obra se presenta hoy, a las 19.30, en la Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza) con una exposición de todo el material gráfico que se encuentra en el trabajo. Hay promesa de zapada entre músicos invitados en la Terraza de la Cúpula.
Rébori, un melómano desde su más tierna edad, proyecto inconcluso de músico y testigo de la época, le contó a La Capital cuál fue el disparador para sumergirse en una etapa desconocida para muchos.
“ El disparador fue pensar que hay una historia oficial del rock. Esa historia cuenta que aparecieron Los Gatos y 20 años después La Trova Rosarina, con su explosión a principio de los 80, con Juan Carlos Baglietto, Fito Páez y demás. En el medio es como que no hubo nada. Entonces nos abocamos a eso. Fue como un trabajo de arqueología musical. Nos preguntamos qué pasó durante esos años que es como fueron borrados. Fuimos a buscar a los protagonistas. Fue como una historia que estaba oculta y nos propusimos tratar de descifrar.
¿Y qué encontraste en esos años, entre Los Gatos Salvajes y La Trova?
Al principio hicimos una reseña de lo que fueron Los Gatos como banda fundacional, y demás, sin entrar a descubrir nada porque hay vasta bibliografía sobre el tema. Después nos metimos con los principios de la década de los 70. Años 71-72-73, cuando el rock empieza a tomar forma de movimiento cultural. Pero cuando empezamos a charlar con los protagonistas, ellos contaban que iban a los bailes de Carnaval del club Provincial y escuchaban a otros grupos. Ahí vimos que había nombres que se repetían todo el tiempo. Después de cuatro meses de investigar, nos dimos cuenta que habíamos retrocedido diez años en vez de avanzar. Nos metimos en la década de los 60 y nos sorprendimos al ver la cantidad de grupos que había. Todos los fines de semana, en los clubes de barrios, muchos ya no están, había recitales pero eran más bien bailes. En los 60 estaban las orquestas típicas, las de jazz y el rock que empezaba a ganar espacio. En un principio era bastante resistido. El sindicato estaba copado por el tango que estaba en auge. En la periferia, en los barrios, empieza a aparecer el rock y después llega la explosión con los Hurricane y Los Gatos Salvajes. Estaban los que se dedicaban a reproducir los éxitos de la radio y por el otro los que tenían una actitud más rockera. Por la forma de vestirse y el repertorio que tenían. Los temas de autores eran raros, pero algunos ya se animaban. En general se hacían muchos cover, de Creedence, por ejemplo.
¿Cuáles era los nombres que empezaron a aparecer o que tenían mayor difusión?
Después del impulso que significó la salida de “Los gatos salvajes”, aparecieron “Los no”, “Los grillos”, “Los àngeles salvajes”, “Los insaciables”. Había un montón de grupos y algunos llegaron a dejar alguna grabación. Por lo general lo que había era el disco simple y no eran temas de autor. Muchos grupos hacían temas de Creedence Clearwater Revival. En esa época había mucho de Creedence. Era como que en Rosario todos tenían que hacer temas de Creedence. Obviamene también había de Beatles y algunos también incorporaban en el repertorio a The Who, The Doors y grupos por el estilo.
¿A partir de cuándo empiezan a aparecer más bandas o a consolidarse este movimiento?
Hubo una transición entre los 60 y 70. La gran diferencia fue que en la década del setenta se organiza un movimiento de rock. Aparece el rock de autor y el rock cambia de espacio. Es decir, sale de los bailes y los clubes porque hasta ese momento era música para bailar. También comienza a tener contenido. Esto se dio gracias al trabajo del Ateneo de Músicos Amigos de Rosario (Amader), que encabezado por Richard Grasi, de 22 años en ese momento, convoca a grupos de rock. Se organizan y empiezan a trabajar como una cooperativa. Se realizan los primeros recitales en Rosario. Hasta ese momento era impensado que un teatro le abriera las puertas a un grupo rockero. También se organizan recitales en las escuelas. Finalmente arman un circuito que fue fundacional porque en Amader había más de 30 bandas. De ahí salió desde Jorge Fandermole hasta Jorge Migoya, Daniel Torreiro, Lalo de los Santos, “Pablo, el enterrador”, “El ángulo”. Esos grupos, que después hicieron la historia del rock en Rosario, salieron de Amader.
¿Qué van a encontrar los fanáticos de la música en “Generación subterránea”?
Encontrarán una historia que no es muy conocida, pero que todos en algún lugar leyeron o escucharon hablar. Sobre todo lo que fueron contemporáneos a esa historia. Descubrirán a tipos que fueron muy populares en su momento. Norberto Pardal, por ejemplo. “Palolo”, en los años 60, nos mostró una guitarra autografiada por Sandro. Pardal trabajó como co protagonista en una película de Sandro. Nos mostró el afiche de “Arriba juventud, con Sandro y Norberto Pardal”. Tiene recortes de la revista Gente, que venía a cubrir “Los pata pata” , a los que asistían con 15 mil personas. Hoy ese músico es completamente desconocido y más allá de lo que se pueda opinar sobre la calidad musical, marcó a una generación.
¿En lo personal qué fue lo que más te gustó o sorprendió de todo este trabajo que duró cuánto?
Si este trabajo lo planteo desde el lugar de melómano o del coleccionista, te diría que toda la vida. El trabajo de campo habrá sido un año y medio. Lo más gratificante fue reencontrarme con la música de mi adolescencia. Esos grupos que iba a ver y que admiraba. Sentarme a charlar con ellos. Algunos hasta han sacado sus grabaciones para hacérmelas escuchar. Encontrarme con “Frankeinstein” o Tancredo o el “Negro” Domínguez, el violinista que hizo una carrera muy importante con León Greco, Los Auténticos Decadentes, Los Nocheros, ahora hace house en Ibiza. Tenía una banda impresionante porque estaba 30 años adelantada a lo que iba a ser la estética del rock. Reencontrarme con mi amigo Charly Bustos, un referente de la canción rosarina. Grupos como “Cinema” que fue la primera banda que hizo punk rock en Rosario y diría casi en el país. Toda esa gente que se está movilizando con este proyecto. Eso fue lo más lindo. Ver cómo los músicos de aquella época se engancharon en la propuesta. Tenemos una grilla de casi nueve bandas que se van a reunir después de casi 30 años que no se veían.
Si tuvieras que elegir algún punto clave en la historia del rock en Rosario más allá de la aparición de Los Gatos ¿cuál sería?
En cuanto al movimiento a principio de los 70, la movida de Amader. Fue fundacional, además por la forma de laburar. Otro referente de esa época fue el grupo “Irreal”, el primero que logró trascender Rosario y obtener reconocimiento. En la primera formación de “Irreal” estaba Adrián Abonizio. Estamos hablando de rock sinfónico. Estaba el “Topo” Cardone, Juan Chianelli (tecladista que estuvo durante los ocho años que duró el grupo). En la segunda formación, Abonizio de va y aparece Juan Carlos Baglietto. En aquella época era un grupo muy fuerte. Era el que más convocaba, el más prolífero, el que más tocaba. Llegaron a grabar un cassette del cual hay un audio en el CD que acompaña el libro.

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