Sandra Pirani, del merendero “Corazones solidarios”, y Adrián García, de “Junín Esperanza del Chaco” cuentan por qué dedican parte de sus vidas a tender una mano amiga en medio las carencias y dificultades que cruzan a nuestra sociedad.
Se trata sólo de estar presente, de ayudar, con más ganas que obligación, a aquellas personas que por diferentes circunstancias de la vida se enfrentan a la falta de alimentos, vivienda, sanidad, compañía, atención, y tantas otras carencias que lastiman la dignidad.
En vísperas de la Navidad, Sandra Pirani y Adrián García, dos juninenses que se ponen manos a la obra y contagian con sus ganas, cuentan cómo y por qué lo hacen.
“Vi las necesidades del barrio”
Sandra Pirani, como vecina, pero sobre todas las cosas como mamá, no pudo permanecer inmune a las necesidades que veía en su propio barrio.
Su obra, el merendero Corazones Solidarios, lleva más de seis años de vida. “Cuando uno tiene muchas pérdidas siempre trata de salir adelante y fue lo que surgió con el merendero”, asegura Sandra, que junto con su cuñada Susana mantienen vivo a pesar de los contratiempos y dificultades.
“Muchas veces nos robaron, y ahora con las fuertes tormentas se voló el techo del merendero pero seguimos. Siempre con ayuda de la gente, seguimos”, afirma.
Como cada día previo a la Navidad, Sandra planea un evento especial para el próximo martes 24 de diciembre.
“Siempre hacemos un almuerzo pero ahora, como no podemos usar el merendero por lo que pasó, ya que no podemos entrar, vamos a reunirnos a las diez de la mañana para el desayuno, donde algunas agrupaciones nos van a donar cosas”, relata.
Si bien lo sucedido con la tormenta en el merendero devastó a Sandra, no desalentó sus ganas de seguir ayudando a los más de treinta chicos que día a día se acercan a merendar al espacio donde tanto ella como Susana, su cuñada, llenan pancitas de comida pero, especialmente, de mucho amor.
“La gente de Junín es solidaria, se acerca y cuando ve lo que uno hace, confía”, afirma.
“Devolver un poco de lo que me dan”
Alrededor de 12 años atrás, la agrupación “Junín, esperanza del Chaco” nació en el
Colegio San José como un proyecto de alumnos con ganas de hacer cosas por los demás.
Más adelante, el proyecto se abrió a la comunidad y actualmente son bienvenidos a participar todos aquellos que quieran hacerlo, sin diferencias de ideas políticas o religiosas.
Adrián García es uno de sus referentes y un fiel estandarte de la solidaridad en la ciudad. “Si me preguntas por qué ayudo, te digo que creo que porque a mí siempre me ayudaron. Vengo de una familia humilde, con seis hermanos, con baño afuera, sin agua y tuve la suerte de cruzarme en la vida con gente que siempre me ayudó. Y soy un agradecido”, explica Adrián.
En resumidas cuentas, “me gusta devolverle algo a la sociedad de lo mucho que me dio”.
Siempre participó de actividades sociales y son una gran motivación, razón por la cual hoy es la voz cantante de Junín Esperanza de Chaco.
“La solidaridad es una cascada”
“Yo empecé en mi club, San Martín, y luego un amigo de mi señora y mío nos invitó a participar más activamente en esto de ayudar. Y la solidaridad después es una cascada. Te vas involucrando cada vez más, demostrando que se puede”.
Para Adrián, que haya tantas ONG es un registro lamentable. “Hay muchas ONG y grupos de ayuda y eso lamentablemente quiere decir que hay un Estado ausente, y no es de ahora”, se lamenta. “No se ocupan de los problemas de la gente, y muchas veces es por desidia. Eso personalmente me da mucha bronca”.
Al mismo tiempo, la gran cantidad de agrupaciones que surgieron en nuestra ciudad son una muestra del compromiso que asumieron muchos vecinos.
Una Ciudad comprometida
“Sin dudas que Junín es una ciudad comprometida. Es mucha gente la que ayuda. Cada uno por una razón especial. Yo también lo hago por mis hijos para que tengan un futuro mejor, más solidario y que, con mi ejemplo, ellos sigan el camino, sobre todo el de ser buenas personas”, concluye.
Dos personas que demuestran que hay mucho por hacer y que se puede, que sólo requiere voluntad y compromiso.
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