La historia de la cordobesa "web camer" que vende sexo virtual al mundo

La historia de la cordobesa

Una mujer que reside en nuestra provincia y que se dedica a esta particular actividad aceptó hablar con un medio para contar cómo lo que hace desde su casa. Es la principal fuente de ingresos de su familia. Su marido lo sabe. 

 

Si uno ingresa en Internet y en el buscador más famoso, Google, pone como referencia sexo por Webcam, o encuentros eróticos virtuales, miles y miles de opciones de todo el mundo aparecen una detrás de otra.

En medio de esas alternativas tan particulares para aquellos que consumen este tipo de pornografía, aparecerá en un sitio on line de Estados Unidos, una cordobesa que se dedica a esta actividad: vender sexo virtual por la Red.

Esa mujer, que es casada y su marido sabe qué hace, se ha transformado en el principal sostén de su familia con los ingresos que genera desde una computadora "con una buena Internet y una web cam", de acuerdo a sus propias declaraciones.

Este domingo, el diario La Voz, publica cómo es la vida y cómo fue la historia que la llevó a hacer lo que hace. 

El diario la identifica como Violeta (obviamente un nombre de fantasía) que tiene 37 años y es del interior de la provincia.

"Me harté". “Un día llegué a casa y le dije a mi marido que no trabajaba más. Estaba cansada de tantas horas por poco dinero”, cuenta. Agobiada de su trabajo en un call center , comenzó a buscar alternativas a través de Internet, para hacer desde su casa.

“Me encontré con distintas opciones, desde hacer bolsas de papel hasta trapos de piso. Pero vi un ofrecimiento para trabajar como web camer. No entendía de qué se trataba”, relata.

Al tiempo, ya estrenaba ese trabajo para una página española. “Al principio me resultó chocante. Después pensé: qué lástima que no lo descubrí antes”, ironiza.

Su pareja rechazó la idea al principio, pero ella comenzó a hacerlo sin su aprobación. Luego, terminó dando su acuerdo.

Los ingresos. De acuerdo con las horas de conexión, puede recaudar entre 50 y 100 dólares diarios.

Violeta permanece en un chat libre sin costo, hasta que un potencial cliente decide pagar por su tiempo, en un show privado, al que sólo una persona por vez puede tener acceso. Ahí comienza el negocio. La teleconferencia puede durar de uno a 30 minutos, según el interés y bolsillo del cliente, de acuerdo con lo que dice al diario

Violeta comenta que cambió la página española, que “apenas paga 0,16 euros el minuto”, por las de Estados Unidos, cuya remuneración no baja de 1,99 dólar cada 60 segundos.

Los pedidos. Según cuenta la mujer, la gente accede desde su computadora para pedir un show privado y le solicitan cosas de lo más insólitas, como por ejemplo, "que se coloque un delantal y se ponga a limpiar".

Violeta sostiene que es ella la que maneja los límites y que, en el peor de los casos, "se pierde un cliente".

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