Karen y Alexis, la primera pareja trans en concebir un hijo, repasaron su vida juntos. Se casaron en 2013 luego de conocerse en la pelea por sus derechos. Sus desafíos recorrieron el mundo.
Se casaron en noviembre de 2013 y un mes después se convirtieron en padres por primera vez. Viven en una casita modesta, a unas cuantas cuadras de la plaza principal de la ciudad de Victoria y pasan sus días entre pañales, mamaderas y llantos que apenas comienzan a descifrar.
La familia Bruselario Taborda es una familia como cualquier otra, es decir, llena de particularidades.
El destino los cruzó en un colectivo, en 2012. Viajaban a Buenos Aires para apoyar la sanción de la Ley de Identidad de Género (Nº 26.743), y también viajaban para que les cambie la vida.
“Él se acercó a hablarme y sentí que lo conocía desde siempre, no puedo explicártelo, porque nunca me había pasado antes”, recuerda Karen.
Alexis, a fuerza de años de someterse a un riguroso tratamiento de hormonas, tiene rasgos, voz y un innegable halo masculino, conforme a su identidad. Por eso Karen no supo hasta un tiempo después que ambos compartían la condición de transexual. “Estaba convencida de que Alexis era varón y que estaba acompañando a sus amigos. Después me contó sobre su condición, pero ya había empezado todo”.
Allá en Buenos Aires se perderían en la masa multicolor de chicos y chicas que, al igual que ellos, empezaban a festejar que por fin podrían tirar a la basura esos documentos que nada tenían que ver con su identidad. Se perderían por un tiempo, pero ya se habían encontrado para siempre.
Alexis cuenta como fue el reencuentro. “El 15 diciembre, en la marcha del orgullo gay yo la esperaba. Estaba nervioso, necesitaba encontrarla” y la encontró.
”Al principio teníamos miedo, nunca habíamos estado con transexuales. A mí me gustaron siempre las mujeres-mujeres y a ella los varones-varones” continuó Alexis. “Fue difícil, lo hablamos mucho, tuvimos miedo. Pero evidentemente había algo más fuerte, más allá de lo sexual”, dijo Karen. Amor, le dicen.
Así las cosas, la pareja fue por más. “Como nos amamos tanto, quisimos ser papás”, sentenció él, dejando poco lugar a preguntas y reflexiones. ¿No es acaso natural que dos personas que se aman deseen ser padres? Al menos es lo que se nos ha enseñado hasta ahora. “Desde el primer momento sentí que este amor valía la pena”, decía a principios de 2013, en el living de Susana Giménez. En el país, Alexis es el primer hombre transexual en dar a luz a su hijo, por eso, luego de conocerse su caso a través de UNO, la opinión pública los tuvo en el centro de la escena.
En noviembre de 2013, recién casado y con una panza enorme de casi nueve meses, el chico reconocía que estar embarazado no le había resultado fácil, pero que por amor a su mujer y a su hija, estaba dispuesto a eso y mucho más.
“Nuestro bebé es fruto del amor, lo planeamos, lo deseamos con todo el corazón. Hoy con ella en brazos, siento que soy la mujer más feliz del mundo”, dijo ella, y se les nota. Son humildes y amables. Sienten que la vida les da una nueva oportunidad, y la quieren aprovechar día a día.
Año nuevo, vida nueva
El 18 de diciembre de 2013, nació Génesis Angelina. “Es muy buena, solo llora cuando tiene hambre”, dijo orgullosa la madre, y agregó: “Nos turnamos para darle la mamadera a la noche, a veces andamos sin dormir y nos peleamos nosotros, pero después se nos pasa”.
Para Alexis el proceso resulta un poco más complejo. Conseguir que su cuerpo reflejase su verdadera identidad le llevó muchos años, sin embargo, la decisión de llevar a un hijo en su vientre lo acercó a un universo que desde siempre se le impuso, pero que siempre sintió ajeno.
“El parto y el posparto fueron difíciles para mí, ahí recién entendí lo que había pasado en mi cuerpo. Todavía lo estoy procesando, pero con la ayuda y la comprensión de mi mujer sé que lo voy a superar”. En 2002 Thomas Beatie, el primer papá en dar a luz del mundo, dijo: “No es un deseo masculino o femenino tener un hijo. Es un deseo humano.”
Promesas sin cumplir
Ahora Alexis intenta retomar su tratamiento hormonal, pero hasta el momento el hospital de Victoria no se lo puede brindar, tal como contempla la Ley Nº 26.743.
Por otro lado, la cuestión laboral sigue siendo la principal preocupación de la pareja. “De nada nos sirve ser famosos, o sentarnos con Susana Giménez si nadie nos da una oportunidad laboral. Yo no quiero ser famoso, yo quiero tener un trabajo digno”, dijo Alexis, que además está a punto de terminar un libro autobiográfico que refleja su realidad, y seguramente la de muchos chicos transexuales, hasta ahora negados por la sociedad.
El futuro
Nunca lo imaginaron, pero aquel 9 de mayo, en ese colectivo, estaban emprendiendo un viaje sin retorno. Hoy tienen proyectos y sueñan con un mundo más inclusivo para su hija, donde los distintos modelos de familia sean aceptados y respetados. “A veces nos da miedo, pensamos mucho cómo vamos a explicarle que ella estuvo en el vientre de su papá y no de su mamá, pero decidimos que va a ser algo natural, a medida que vayan apareciendo sus dudas. Lo más importante es que ella es fruto de un profundo amor”.
Habrá muchos capítulos más en esta historia, que desde el principio se mueve por caminos insospechados, pero nunca, nunca, por el más fácil.

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