Hipódromo: premios para todos menos para el barrio

Cuando Miguel Lunghi inauguró las mejoras en el Hipódromo de Tandil anunció que el barrio no iba a volver a ser el mismo después de ese día. Habló de ferias, espectáculos masivos y empleos vinculados al turf. Dijo que la pista de carreras le iba a cambiar la vida de los vecinos. A una década, la realidad indica que los únicos beneficiados fueron el concesionario, el club y el Gobierno local.
Con un discurso casi en espejo al dado en Movediza, Lunghi justificó las inversiones en el Hipódromo como si se tratasen de una apuesta a toda la comunidad. La recuperación del Hipódromo debía impactar en la vida diaria de los vecinos, como fuente laboral cotidiana y circunstancial. Lo mismo que cuando se colocó la réplica de la Piedra. Sin embargo, nada pasó en el barrio. Los beneficiados fueron unos pocos.

Jorge Cuenca, cuidador de caballos, fue el pionero de las denuncias que hablaban del hipódromo reinaugurado como de una “máscara” que cubría otros intereses menos confesables pero más redituables. Llegó a la instancia de denunciar a los funcionarios locales y provinciales por incumplimiento en los “deberes de funcionario público” dada la falta de control que se ejercía sobre el concesionario. Al mismo tiempo, denunciaba ante la Provincia las faltas y fallas numerosas en el funcionamiento de la pista que recibía ininterrumpidamente los subsidios estatales.

La causa sigue su curso en la Justicia. Cuenca no festeja por anticipado pero empieza a ver resultados de tantos años de cartas de lectores a los diarios, denuncias ante los organismos provinciales y exposiciones ante la Justicia. En breve, la causa podría culminar su etapa de instrucción para el posterior llamado a indagatoria, y así ingresar en la etapa donde concesionario y funcionarios tendrían que concurrir a testimoniar en condición de imputados.

A través de las redes sociales, Cuenca habló de una “gran estafa oficial” que escondería coimas, cargos y sueldos creados para no controlar nada de lo que se debía controlar.

“Ahora habrá que ir por la causa federal en busca de los responsable provinciales y, obviamente, el patrimonio de quien resulte imputado; o al menos una cautelar, embargando bienes, hasta el día del juicio”, escribió en un comentario a una nota vinculada al tema.

Finalmente, el cuidador hizo su propio balance de esta década que, como se dijo en los primeros párrafos, benefició a todos menos a quien se dijo que iba a ser el más beneficiado: el barrio.

“Club Hípico: 290.000 pesos por 10 años de alquiler; Municipio: unos 742.000 pesos por concesión; El concesionario Blanco: 30 millones; Inversiones: cero”.

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