Se trata del abogado mendocino Horacio Martínez Baca, quien vino especialmente desde Estados Unidos para testificar en el juicio por delitos de la dictadura en Mendoza, que pasó a cuarto intermedio hasta el 10 de enero.
Migno es uno de los ocho acusados en el juicio por crímenes de lesa humanidad que se realiza en los Tribunales Federales y que hoy tuvo la última audiencia del año con la declaración de Martínez Baca para pasar a un cuarto intermedio hasta el 10 de enero próximo, cuando se retome el debate.
"Me llevaron con los ojos vendados y una bolsa de papel en la cabeza. Me sacaron la bolsa pero me dejaron la venda, me acostaron en una camilla y me di cuenta que podía verlos por abajo de la venda sin que ellos se dieran cuenta. Ahí vi al teniente primero Migno que me bajó los pantalones, me enrolló todo el pene con un cable pelado que estaba conectado a una batería y me dio electricidad".
Martínez Baca argumentó que lo conocía a Migno porque "yo estuve detenido en el Liceo Militar General Espejo y Migno venía todos los días a pasar revista y nos miraba a todos cara a cara".
El letrado es hijo de Alberto Martínez Baca, quien fue gobernador de Mendoza entre 1973 y 1974 y representaba en el gobierno a la Tendencia Revolucionaria del peronismo. Llegó a Mendoza desde California para dar su testimonio en la causa de este juicio que investiga la detención y torturas de las que fue víctima el legendario dirigente socialista Ángel Bustelo.
Horacio compartió con Bustelo gran parte de su detención tanto aquí como cuando fueron trasladados a Buenos Aires.
Como el tiempo previsto para la audiencia quedó acotado por el asueto de fin de año, el testimonio de Martínez Baca quedó incompleto por lo que regresará a California, Estados Unidos, donde ejerce como abogado y volverá a Mendoza declarar en este juicio cuando el tribunal se lo solicite.
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