Un joven de 26 años, hijo del escribano Miguel Manfredi, perdió la vida en la noche del lunes al ser atropellado sobre la ruta Nacional 14, luego de descender de una unidad de larga distancia de la empresa Río Uruguay en medio de la ruta Nacional 14 en Entre Ríos. Los medios de esa provincia aseguran que discutió con el personal de a abordo y lo bajaron(...)
Aunque los medios de comunicación de esa provincia aseguraban que Martín Manfredi había discutido con personal de a bordo luego de quedar encerrado varios minutos en el baño, tanto la azafata como los choferes de ese ómnibus relataron que el joven se encontraba sumamente alterado, ido, y que él mismo accionó los dispositivos para abrir la puerta y bajar, pese al esfuerzo por retenerlo.
Siempre en base a los relatos del conductor del micro, se supo que ante esta situación, los choferes decidieron retornar rumbo al sur, para dar aviso a la policía Caminera de lo que había ocurrido, tras lo cual se dirigieron a la zona donde el joven había descendido. Allí encontraron el cuerpo de Manfredi tendido en la ruta, con severas lesiones en la zona del cráneo y su brazo derecho, observándose restos de masa encefálica sobre uno de los guardarail y pavimento, lo que evidenciaba que había sido embestido por un vehículo aparentemente de gran porte, que no se encontraba en el lugar.
El trágico suceso se produjo alrededor de las 22.30, cuando de sur a norte circulaba el micro interno 980 de la empresa Río Uruguay, procedente de Retiro, Buenos Aires, con destino a Posadas, Misiones.
Inmediatamente llegaron bomberos de Colón y luego una unidad de Bomberos de Concepción del Uruguay, quienes colaboraron en el lugar para que trabajara personal policial de comisaría Tercera y Peritos de Criminalística, encontrándose presentes el fiscal de turno, doctor Pablo Bur y el subjefe de la Departamental comisario inspector Carlos Pérez, quien llegó acompañado por el jefe de Operaciones.
Ante la presencia de testigos y el fiscal, se secuestraron elementos y documentación perteneciente a la víctima, así como el bolso de su propiedad que había dejado en el micro.
Tras lo sucedido se irradió una comunicación a filiales policiales, para tratar de dar con el vehículo que causó la muerte de Manfredi, presumiéndose que pudo ser un micro o camión, ya que de haber sido un rodado de menor porte, hubiera sufrido daños de consideración, que lo habrían dejado imposibilitado de continuar viaje.
“Estaba sacado”
Desde la empresa Río Uruguay, Darío Strabiuk contó que “el muchacho entró en una crisis adentro del colectivo, estaba mal, como ido. Lo despidió un amigo en Retiro, lo hizo subir al colectivo, lo ubicó en la butaca 22”.
Agregó que “la azafata cuando servía la cena se encontró con que el chico estaba mal, caminaba por los pasillos de arriba y abajo aferrado a una almohada. Estaba como desesperado y pedía por su madre”, dijo Strabiuk.
Luego contó que después se metió atrás de la última fila de los asientos de abajo del colectivo, acurrucado. “Estaba muy mal y decía que quería hablar con la madre y decía que se quería bajar. Le decían que no, lo sentaron adelante con los choferes, después se fue a sentar a su asiento. No era coherente lo que decía”.
Strabiuk relató en una radio posadeña que “entró al baño con la puerta abierta tratando de orinar y cuando salió, estiró el depresor de la puerta de la unidad, que es la apertura para casos de emergencia”. Siguió contando que “se quiso tirar. Lo agarró la azafata, el otro chofer y pasajeros. El colectivo frenó y se bajó y corrió desesperadamente por la ruta”.
El directivo de la empresa relató que “el colectivo pegó la vuelta para buscarlo y avisar en el puesto policial que habían pasado, y es ahí que se encuentran con el cadáver del chico mutilado, como si se hubiese acostado en la ruta y le hubiese pasado un camión por arriba”.
“Saltó y corrió”
Sandro era el chofer que conducía en ese momento la unidad. Contó que “estaba sacado, inquieto y no paraba de caminar, les decía a los pasajeros que necesitaba paz, necesitaba amor. No era agresivo. Repetía que necesitaba ver a la madre”. Dijo que “estaba asustado y decía que se quería bajar. Cuando escuche el ruido de la puerta que se abría pegué el grito y la azafata lo agarró de un brazo y le dijo vos no te vas a bajar, pero lo contestó que si lo iba a hacer, porque nadie lo iba a retener. Decía que la madre era lo único que le daba paz”.
Precisamente la azafata, Patricia, describió que “él subió con actitud rara, estaba ido, asustado. Bajó del piso superior y me pidió una botella de agua porque se sentía mal. Hablamos y me dijo q necesitaba amor, y por ahí me decía que era un nene muy malo. Y repetía que quería ver a la madre”.
La mujer siguió contando que “cuando iba servir la cena, lo acomodé en el piso de abajo. Después vi que se metió atrás de la última fila de butacas”.
“Nunca voy a olvidar el momento en que abrió la puerta. Le dije no bajes y él me decía que no lo podía retener. La puerta ya estaba destrabada y el chofer empezó a frenar. Forcejeamos y casi tira a la butaca de la pasajera del asiento 31, entonces saltó y corrió”, terminó de contar Patricia
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