El director para Argentina del principal organismo latinoamericano de crédito advierte las carencias estructurales de la región y la necesidad de obras para mejorar la logística.
El economista paraguayo, graduado en la Universidad de Buenos Aires, estuvo en el Chaco hace pocos días encabezando una delegación del organismo financiero de crédito.
Sus 25 años de carrera diplomática y su formación en política económica internacional lo hacen palabra autorizada para hablar de los procesos de integración con una visión cabal sobre la realidad de la región.
El director representante de CAF para Argentina llegó puntual a la charla con NORTE -en el lobby de un hotel céntrico- pese a una intensa agenda que desplegó en ese primer día de visita.
Es que el avión que lo trajo desde Buenos Aires junto a otros dos ejecutivos del organismo- aterrizó en Corrientes cerca de las 10 y, casi sin escalas, recorrieron juntos durante todo el día cada una de las terminales granarias y petroleras que operan en el riacho Barranqueras, entre ellas la ex Junta Nacional de Granos (hoy a cargo de la Compañía Logística del Norte S.A. Colono) y el puerto.
“Existe una gran demanda de mejoras en la infraestructura que demuestra un gran potencial de desarrollo y de necesidad de inversión en ese sector”, fue su diagnóstico sobre la realidad chaqueña en esa zona del complejo portuario.
Definiciones sobre la integración, la relevancia que tiene la logística como elemento determinante de ventajas competitivas y comparativas de una región o país, los costos de una logística ineficiente, el desarrollo económico con inclusión social y el crecimiento de Sudamérica en producción y productividad, fueron algunos de los temas analizados.
Y también un adelanto: el 19 de marzo habrá una serie de reuniones que servirán para suscribir contratos con el gobierno argentino para financiamiento de obras impulsadas por la presidenta Cristina Fernández.
La logística -Usted, con CAF, tuvo una experiencia en Panamá, que es una suerte de modelo a seguir en cuanto a logística.
¿Cuál es su visión sobre la logística y la importancia en esta parte de Sudamérica?
-La logística es fundamental para el desarrollo de un país y de una región. Hemos trabajado en Panamá, de la mano con el gobierno y con el sector empresarial panameño y global, porque el Canal de Panamá es un conglomerado que permite la integración global. CAF estuvo desde el primer momento en la estructuración del financiamiento para la ampliación del canal, que significará un impacto enorme para el comercio global, además del desarrollo de varias terminales portuarias.
Para tener una dimensión de la magnitud de esa región, y sin haberse inaugurado todavía la ampliación, hoy Panamá tiene un movimiento de cargas mucho más importante que el de Brasil. Por una parte, (la logística) genera facilidades para el desarrollo de la región; y las facilidades logísticas permiten hacer buenos negocios. Por lo tanto, ser más atractivos para las inversiones y la generación de empleo.
Por otra parte, permite disminuir los costos, porque cuando existe una logística eficiente, los costos se reducen. Una empresa nos contaba (en la recorrida por el complejo Barranqueras-Vilelas) que, por no tener el dragado, están pagando 2.4 millones de dólares al año. Esto lo paga el consumidor final, pero si el precio del mercado manda, el que paga finalmente es el productor primario, el segmento social más vulnerable de la cadena de producción y, por lo tanto, el más afectado por la ineficiencia de la logística.
-¿Cómo observa a esta región en términos de desarrollo y crecimiento?
-Nuestra región está creciendo en producción y productividad, cuando el mundo demanda más alimentos. El desarrollo económico, con equidad social, debe estar apuntalado por niveles de competitividad que permitan hacer una distribución incluyente de la riqueza y de la generación de valor agregado. Por eso, una de las prioridades que CAF establece en su mirada regional es precisamente el desarrollo de la infraestructura y de la logística, abordado de forma integral.
-En esta parte del continente, ¿jugamos con alguna desventaja comparativa con respecto a otros países en la asignación de financiamiento?
-Creo que América Latina está dando pasos importantes en resolver los cuello de botella que han significado la oportunidad de recibir financiamiento fresco de CAF y de otros organismos multilaterales. Hemos visto que el desarrollo de la Hidrovía Paraná-Paraguay tiene una demora importantísima, y allí es donde entra la vocación política de integrar cada vez más a la región. Ese es un esfuerzo que forma parte de un pilar de CAF, y es lo que estamos promoviendo.
Los países y las regiones, en forma aislada, no se podrán desarrollar. Tenemos que forjar una integración productiva, de las cadenas y una visión. Las naciones que más se han integrado son las que mayor desarrollo económico con justicia social han alcanzado.
Si miramos el mercado asiático es uno de los que está creciendo a índices sumamente importantes. La diferencia del crecimiento de esos países con respecto a los nuestros es que el crecimiento allí se da con armonía e inclusión social, que es nuestro desafío. Esa es una materia pendiente sobre la cual están trabajando los gobiernos. Más que nunca en América Latina hay políticas sociales de atención a las necesidades de las clases menos favorecidas y más vulnerables. Pero hace falta esfuerzo y eso tiene que ver con un capital que es fundamental, el humano.
La generación del conocimiento es el valor agregado indiscutible para el desarrollo de cualquier economía y para la evolución de una sociedad. Y ese es otro elemento que forma parte indispensable del enfoque de un desarrollo con justicia social.
-Aparece entonces como relevante la generación de conocimiento
-El conocimiento permitirá generar valor agregado desarrollando ciencia, tecnología, investigación, capacidad humana, de gestión y de poder generar un proyecto que responda a la real necesidad de una región. Este es uno de los temas sobre los que CAF insiste y trabaja denodadamente con los gobiernos de esta región para encontrar soluciones. Casi 1.000 millones en 2013
-Hablemos de cifras. ¿Cuál es la previsión de desembolsos de CAF para este año en Argentina?
-Tenemos aprobaciones ya realizadas para Argentina por 4.300 millones de dólares. El Directorio se reúne nuevamente en Caracas (Venezuela, su sede) el próximo 5 de marzo, donde estaremos aprobando nuevos proyectos para el país. De esos 4.300 millones aprobados, se desembolsaron al momento en unos 20 proyectos, 2.200 millones de dólares. Argentina tiene condiciones para desembolsar alrededor de 1.000 millones durante este año 2013, pero eso depende de la capacidad de ejecución de los proyectos y de cómo vayan madurando, porque van recibiendo los recursos de acuerdo a los avances.
De manera que estimamos este año tener desembolsos por alrededor de 800 millones de dólares, de los cuales 600 millones están destinados al financiamiento para obras de la Nación y el resto para el sector privado.
-¿Qué diferencia hay entre la misión que tiene CAF y otros organismos internacionales de crédito?
-Nuestra diferencia con los demás organismos financieros multilaterales es que CAF es auténticamente latinoamericana y con una identidad latinoamericana, ya que está integrada por 18 países accionistas, entre los cuales 11 ocupan el Directorio y la conducción de la institución. Y Argentina está en ese Directorio. La función de CAF es atender las necesidades de desarrollo de los países accionistas, sin condiciones.
Siempre bajo las reglas que establece cada uno de los países. Hay una agenda regional compartida y acordada por todos los accionistas, que tiene dos pilares sobre los cuales CAF basa su accionar: el desarrollo sostenible, es decir, abordamos proyectos que sean sostenibles en el tiempo y que la sociedad se apropie porque los necesita y porque le permite el desarrollo; y por otra parte la integración nacional, regional y global, porque de forma aislada no se podrá hacer sostenible al crecimiento.
Al Directorio de CAF van los ministros y presidentes de bancos centrales de los países miembro. No hay representaciones permanentes. El Directorio se reúne cuatro veces al año como máximo y allí se resuelven todos los temas de aprobación de proyectos, de forma que son los propios ministros los conductores de la acción y de la política de CAF.
Otro elemento diferencial de CAF es que existe la conciencia de la necesidad de atender de forma urgente a los requerimientos de financiación de los países. Por lo tanto, desde el momento en que se presenta un proyecto con todas las condiciones (estudios de impacto económico, social, ambiental y evaluaciones de capacidad de sostenibilidad) nos demoramos entre tres o cuatro meses como máximo porque, para la contratación pública, se respeta la legislación de cada uno de los países accionistas. No existen precondiciones sobre un determinado procedimiento.
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