Claudio (60) fue intervenido en la Clínica Colón. Llegó con la idea de que recibiría el alta tres días más tarde. Sin embargo, el caso se complicó y falleció. Su hermano lo relató en una carta.
El 3 de febrero pasado, Claudio Alberto Cáceres de 60 años, ingresó a la Clínica Colón para realizarse un bypass gástrico. Pese a que estaba previsto que tres días después recibiera el alta y continuara con su recuperación en su casa, el paciente salió del nosocomio 20 días después, pero sin vida.
Su hermano, Marcelo Cáceres, envió a la redacción de 0223 una carta en la que da detalles de lo que sucedió porque, a su entender, es importante que lo tengan en cuenta quienes planeen someterse a una cirugía de estas características.
A continuación, el texto completo:
Sr. Director:
Fue el martes 23 de febrero, en la medianoche, en la Clínica y Maternidad Colón.
La finalidad del siguiente relato es alertar a los potenciales pacientes, obesos ellos, como fue el caso de mi hermano Claudio.
Cuando digo “alertar” tómese como si fuera sinónimo de “informar”. No es mi intención acusar, como dije, solo relatar.
Claudio tenía un exceso de peso importante y había intentado disminuirlo en un par de oportunidades y realmente no lo había logrado.
Todo nació de una charla informal con un médico del plantel de cirugía bariátrica del Dr. Juan Carlos Staltari (M.P 91.836) y además de Presidente del Directorio de la Clínica, es el coordinador del plantel médico para cirugía Bariátrica y Metabólica.
Luego de esa charla mi hermano salió convencido de que había encontrado la solución a su problema de obesidad y de allí en más comenzó la preparación para la milagrosa operación. “Me voy a hacer el bypass gástrico”, me acuerdo que me comentó muy entusiasmado. “Ingresás el miércoles y te vas a tu casa el sábado”, le aseguró el Dr. Staltari.
En la fecha de ingreso no se equivocó –fue el miércoles 3-; lamentablemente sí se equivocó en la fecha de salida, ya que el sábado prometido o sea tres días después de su ingreso, no fue como se esperaba. Sí, salió, pero fallecido.
Técnicamente falleció por una infección generalizada (septicemia, si no me equivoco) y por un par de bacterias intrahospitalarias que contrajo obviamente en la terapia intensiva del nosocomio en cuestión, donde permaneció todo el tiempo que duró su padecimiento.
Soy neófito en la materia y, como dije, no acuso a nadie, no estoy capacitado para esa tarea, pero desde mi interior percibo que durante la cirugía algo salió mal ya que nunca pudieron sacarlo a flote.
Además del bypass gástrico, soportó tres o cuatro cirugías laparoscópicas más (ya no recuerdo el número exacto), para lavar la parte infectada. Estuvo casi todo el tiempo en coma inducido y con respirador.
No voy a juzgar al Dr. Juan Carlos Staltari en cuanto a su capacidad e idoneidad profesional, pero sí tengo derecho a opinar sobre el componente humano que supongo debe ostentar cualquier médico.
El enfermo y sus familiares necesitan sentirse contenidos por la persona en la cual depositamos toda nuestra confianza y en este aspecto, este no fue el caso.
El Dr. Staltari nos comunicó en una de las pocas veces que logramos contactarlo que él había hecho su trabajo y que estaba muy satisfecho con el mismo, pero a juzgar por los resultados, nosotros los familiares no estamos satisfechos y creo tenemos derecho a sentir esto. El día 3 de febrero entró a la Clínica Colón una persona sana, con sobrepeso pero con vida; caminando, entusiasmado hacia una cirugía que le mejoraría su calidad de vida y el día 23 de febrero lo retiró de la misma Clínica Colón una ambulancia de la casa de sepelios Piovano.
Otros médicos del plantel o del sector de terapia intensiva nos dieron muchas explicaciones técnicas y/o excusas (según como lo perciba cada uno), pero el que estuvo ausente sin aviso para poner la cara fue el Dr. Staltari. Ni siquiera tuvo la delicadeza de obsequiarnos cinco minutos cuando Claudio falleció.
Una mención aparte merecen los médicos y personal auxiliar de la unidad de terapia intensiva quienes sí tienen un componente humano e intentaron salvarle la vida a mi hermano y a los cuales les estamos muy agradecidos. Ellos nos dijeron textualmente: “Hicimos todo lo posible, pero se complicó demasiado".
Otro comentario para los nombrados potenciales pacientes del Dr. Juan Carlos Staltari, que surgió de la propia unidad de terapia intensiva y para que evalúen bien la posible intervención quirúrgica y sus riesgos fue: “El caso de Claudio no es el único que atendimos aquí, estas complicaciones suelen suceder”.
Por último, falleció Claudio Alberto Cáceres, quizás un número más para las estadísticas del plantel médico para cirugía bariátrica y metabólica de la Clínica Colón pero en la realidad quedan tres hijos sin padre, una mujer sin marido, un hermano sin hermano, dos nietos sin abuelo.
MARCELO CACERES
DNI 12.516.869
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