Una familia del barrio Cerro Solo sufrió el martes a las 20 el robo de un televisor LCD, una cámara fotográfica y una memoria tipo pen drive con recuerdos familiares. Los delincuentes ingresaron por un boquete que hicieron en la pared en la vivienda situada en Sargento Acosta y Raúl Romero. Los ladrones destrozaron una pared de fibrocemento y un placard para ingresar y llevarse lo que pudieron.
Así fue como a Laura le volvieron a robar, por quinta vez, en su casa de Raúl Romero y Sargento Acosta del barrio Cerro Solo. La mujer vive junto a su marido y sus hijos en el límite con el barrio 1.311 Viviendas, donde se crió y tiene sus afectos.
El martes a la tarde cuando fue a visitar a sus padres a un par de cuadras, ausentándose sólo por una hora, fue víctima de un nuevo robo. Los delincuentes habrían hecho previa inteligencia y al ver que no había nadie en la casa saltaron el alambrado y a la vista de todos los que pudiesen caminar por la calle o mirar desde sus viviendas, comenzaron a destrozar la pared de la casa.
Hicieron un boquete en la pared de la habitación matrimonial. Pero antes se puede ver en el lugar que “estudiaron” la profundidad y el material de la vivienda prefabricada haciendo agujeros en otros sectores de la casa.
El boquete de 50 centímetros de alto por 30 centímetros de ancho sirvió para el ingreso de los delincuentes, que también debieron romper un placard que les impedía el paso. Destruyeron todo lo que les interponía ese límite entre lo externo y lo privado.
Una vez adentro, en contados minutos se apoderaron de un televisor LCD, una cámara fotográfica que tenía la familia en la mesa y una tarjeta de memoria con muchas fotografías familiares y los primeros recuerdos de los más chicos.
Algo los alertó, ya que alguien los vio y llamó a la policía. Eran las 20:40 cuando el móvil de la Seccional Quinta irrumpió en la cuadra, pero los amigos de lo ajeno ya se escabullían entre la oscuridad. Los policías no pudieron detenerlos.
A LA VISTA
La anterior vez que le habían robado a Laura fue mientras estaba trabajando, cuando la policía la llamó para darle la mala noticia. Fue a mediados del año pasado. “No es la primera vez, ya varias veces nos habían robado. Esta vez nos entraron por el dormitorio”, relataba ayer la víctima mostrando el boquete.
“Te da bronca porque los vecinos saben y no hacen nada. La justicia tiene que cambiar bastante”, reclamó. “Está todo a la vista, no tengo paredones, no pueden decir que nadie vio nada”, cuestionó.
“Tenemos que hacer un paredón, pero ya sabemos que ni las paredes son seguras”, afirmó Laura.
Aparte de haber puesto rejas, ahora deberá tapiar las paredes de la casa con un material más resistente que el fibrocemento, para que los delincuentes no vuelvan a entrar. Pidió que se ayuden entre los vecinos, pero reconoce que todos los residentes del sector tienen miedo.
“Está fallando la Justicia, porque ayer (el martes) el policía lo llamaba al fiscal de turno y no atendía el teléfono. Si entran y salen. El que nos robó sale y entra, lo que no entiendo es por qué”, se quejó la víctima.
El domingo último, una familia de la calle Vivaldi al 2.400 del barrio Quirno Costa sufrió un robo similar. En su ausencia, delincuentes ingresaron a la vivienda luego de hacer un boquete en la pared. La casa también contaba con rejas en las ventanas y en la puerta. Se llevaron un televisor LED, ropa y hasta una cafetera.
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