Héroes de la innovación tecno

Héroes de la innovación tecno

Series. La punzante “Silicon Valley” satiriza la tendencia actual de confiar la salvación personal a las innovaciones.

POR SANTIAGO BARDOTTI

Una manera posible de describir la comedia de HBO Silicon Valleypodría ser la siguiente: una biografía de Steve Jobs contada por Beavis and Butt-Head. Unos veinte años después de la irrupción de aquellos famosos personajes de animación –una mirada de la sociedad estadounidense a través de los ojos de dos potenciales delincuentes, socialmente incompetentes amantes del heavy metal – Mike Judge, creador de aquellos, regresó a la televisión con esta comedia ácida e impiadosa. Seguramente debe haber pensado que no hay mejor manera de atacar el mito del sueño americano que metiéndose de lleno en el mundo de su versión tecnológica, que en estos tiempos es quizás su versión más depurada.

Uno de los productores de HBO contaba cómo fue que se decidieron a realizar Los Soprano , la serie que hizo despegar a la cadena y junto con ella a toda la televisión ( The Wire , A dos metros bajo tierra , True Detective y Game of Thrones para nombrar las más importantes entre sus series): “ Los Soprano trata sobre un tipo en torno a los cuarenta años. Ha heredado el negocio de su padre y está tratando de modernizarlo a nuestros días, con todas las responsabilidades que ello implica. Tiene una madre autoritaria de la cual aún trata de escaparse. A pesar de que ama a su esposa, ha tenido una aventura. Tiene dos hijos adolescentes y está haciendo frente a la realidad que ello conlleva. Está preocupado y deprimido, y comienza a ver a una terapeuta porque está buscando el significado de su propia vida. Pensé: la única diferencia entre él y toda la gente que conozco es que él es el Padrino de la mafia de Nueva Jersey”.

Richard es un joven tímido e inseguro que ha crecido en una sociedad híper competitiva que sólo valora el éxito como camino a la felicidad y a una vida plena, una sociedad que no hace más que mentirse respecto a sus propios motivos egoístas y megalómanos. Richard es tan inteligente como emocionalmente pobre y no sabe cómo hacer para encaminarse en el mundo adulto. La única diferencia entre Richard y la mayoría de los jóvenes de su edad es que ha desarrollado una idea que puede potencialmente cambiar la tecnología. Todo esto sucede en un mundo corporativo que pretende no serlo o que le ha agregado el colorido de la mitología del rock (entre otras formas de la cultura popular). Los innovadores tecnológicos son los nuevos Elvis y Michael Jackson y sus seguidores, tan ciegos y obsecuentes como lo son todos los fanáticos. El mundo corporativo y sus tics son la metáfora de las relaciones sociales en general. Se diría que no hay otra manera de relacionarse a escala personal.

En este sentido Silicon Valley es tan punzante y reveladora como lo fue The Office . En todo caso tiene ese potencial que ha ido desplegando a lo largo de sus tres temporadas (ya está en preparación la cuarta) y que la hace mucho más interesante que una simple sátira.

Silicon Valley es la versión actualizada de lo que fue la época dorada de Hollywood. Antes todos los escritores o actores que querían triunfar se mudaban a Los Angeles para perseguir su sueño; ahora en Silicon Valley desde los cajeros de supermercado hasta los médicos son creadores de aplicaciones que pretenden cambiar sus pobres vidas. Gran parte del elenco tiene un pasado como comediantes de stand up, lo que le da a la serie mucha frescura y una naturalidad contenida; los episodios son cortos y potentes como una buena canción pop. “Somos Hombres de Negocios Independientes”, dice Erich Bachman, uno de los personajes más hilarantes del grupo. Y lo dice en serio, como si algo así fuera posible y expresara una forma nueva de espiritualidad. En otra oportunidad dice: “Nos quieren convertir en una empresa de rock y nosotros somos punk rock”. Si antes los adolescentes se juntaban en un garaje para formar una banda, ahora lo hacen para fundar compañías. Esa manera de utilizar la mitología y los modos del rock para hablar de la sociedad fue popularizada entre nosotros y de manera brillante por Diego Capusotto. Aquí, con la potencia de contar una historia y sus múltiples personajes, la serie puede llegar a un público mucho más amplio.

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