A 38 años de "La Noche de los Lápices", Emilio López Muntaner recuerda a su hermano. Los últimos momentos antes de la desaparición y sus años de militancia.
Eran las 5 de la mañana del jueves 16 de septiembre de 1976 y en la casa de los Lopez Muntaner todos dormían, cuando el Ejército Argentino rompió violentamente el silencio de la noche y empezó a buscar incesantemente. Primero entraron en la habitación que compartían Emilio y su hermana Mónica, pero ahí no estaba lo que buscaban. En seguida cruzaron a la casa lindante, donde vivían los hermanos mayores junto a su abuela.
“Se llevaron a Pancho”, decía entre llantos la madre de Francisco López Muntaner a su marido. “Yo tenía 11 años el ejército entró a la pieza donde estábamos durmiendo con mi hermana Mónica, pero se dan cuenta que no éramos nosotros los que buscaban, y pidieron que los lleven a la casa de al lado, donde dormían mis otros hermanos con mi abuela y estaba comunicada con nuestro departamento. A la media hora vuelve mi mamá llorando buscando a mi viejo para decirle que se lo habían llevado a Pancho”, recuerda Emilio López Muntaner desde el presente, al cumplirse 38 años de la desaparición de su hermano mayor.
Emilio “Taka” López Muntaner, ahora senador provincial, es el quinto hijo de una familia de seis hermanos. Los mayores de la familia fueron víctimas de la dictadura, Francisco fue secuestrado el 16 de septiembre de 1976, y Luis César López Muntaner el 8 de abril de 1977.
“Mi hermano es un faro, siempre lo he visto a Pancho y a los miles de compañeros que fui conociendo a través de sus familiares y sus historias de lucha- Los tuve siempre en un lugar donde referenciarse por sus ideales y por su concepción de la política y de los sueños”, evoca el Taka.
La familia fue golpeada duramente por la dictadura militar y ese dolor convivió con los López Muntaner: “Mis viejos tenían conocimiento que estábamos en una dictadura, donde había un sistema represivo distinto a las dictaduras anteriores, pero lo que no se imaginaban, ni la militancia llegaba a comprender, era la verdadera magnitud el terrorismo de Estado”.
“El objetivo de la dictadura de hacer desaparecer a 30 mil jóvenes y trabajadores se fue interpretando a medida que crecía la lucha de las organizaciones de derechos humanos, de las Madres, de las Abuelas y de las organizaciones sociales. Porque en ese momento no se concebía que Ejercito llegaba a tu casa y se llevaba a tu hijo para no traerlo más”, analiza López Muntaner.
En ese sentido, completó: “La desaparición se empieza a entender un poquito más adelante, con mucha desesperación. Tanto mi vieja como muchas madres empezaron a trabajar en la búsqueda, primero en soledad, pero después se fueron encontrando para reclamar en conjunto”.
“Yo lo empiezo a comprender cuando empiezo a entrar en la adolescencia, y cuando empiezo a participar en el año 1982 para constituir nuevamente la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Volvía la democracia y empezábamos a ver nuevamente a compañeros que militaban en la década del 70 y empezaban a reorganizar", recuerda.
Sobre la herencia que dejaron sus hermanos en su vida, Taka resaltó: “En lo que tiene que ver con la militancia, sin duda que me ha marcado tanto Pancho como Luis César, ha influido en los demás hermanos, preocupándonos, reflexionando, actuando permanentemente con toda la familia, discutiendo y buscando respuestas a todo lo que había pasado".
Emilio es el menor de los varones y cuando llegó a la adolescencia siguió el camino político de sus hermanos mayores: “En esa época empezábamos militar bajo la consigna de la vuelta de la democracia, de la aparición con vida de los desaparecidos y que se vaya la dictadura”.
“Después de Malvinas hubo un debilitamiento concreto de la dictadura y empezó a aparecer el debate público para la vuelta de la democracia y para darle respuesta a las injusticias que se estaban produciendo. Pero las que me tocaban a mi eran las reivindicaciones de los derechos humanos, de la aparición con vida de los desaparecidos y el juicio a los culpables”, rememora.
El último recuerdo que Emilio tiene de Pancho es un dibujo. "Yo estaba en sexto grado y estábamos leyendo un cuento, teníamos que dibujar el cuento, y como a él le gustaba dibujar, el último domingo que compartimos me hizo unos dibujos, una historieta que tengo entre mis mejores recuerdos".
Panchito. Francisco López Muntaner tenía 16 años cuando fue arrancado de su casa de calle 17 entre 75 y 76, el corazón de Altos de San Lorenzo, un barrio de la periferia platense.
Es una de las víctimas de la denominada "La Noche de los Lápices". Aunque un año antes del secuestro, aún en democracia, había estado vinculado con la lucha por la implementación de un boleto estudiantil, la persecución a él y al resto de los jóvenes estuvo ligada a una militancia política que excedía aquel reclamo de estudiantes secundarios.
De piel morena y pelo negro, nació el 7 de septiembre de 1960 en el seno de una familia peronista. En el colegio primario fue elegido varias veces como el mejor compañero. En los primeros cuadernos que dibujó y pintó quedaron como testigos de su temprana inquietud por lo social, indígenas, negros y mulatos combatiendo.
En 1974 comenzó a militar en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) desde el bachillerato de Bellas Artes, donde fue becado, por ser hijo de familia numerosa.
Se hizo íntimo amigo de María Claudia Falcone, y con ella organizó a los chicos del colegio en actividades políticas, deportivas y sociales. Una de esas actividades, en septiembre de 1975, fueron las movilizaciones por el Boleto Escolar Secundario (BES).

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