Un menor sufrió un tiro en la cintura y un hombre perdigonazos en el rostro.
La situación de violencia ocurrió alrededor de las 11:30. Cuando la patrulla llegó a la parte trasera del gimnasio, sobre la calle Maestros Neuquinos, encontró al adolescente con una herida en la cintura. Mientras se aguardaba a la ambulancia se generó un disturbio entre los uniformados y un grupo de jóvenes que, en apariencia, eran amigos del herido.
Según confirmó el mayor Ramón Lecaro, los muchachos forman parte de una "banda" de la barriada y comenzaron a arrojar piedras contra los efectivos que intentaban hacer los procedimientos de rigor.
En ese contexto un hombre, mayor de edad, informó a los policías que había sufrido una lesión en el rostro. "Según relató, al menos dos integrantes del grupo efectuaron disparos contra su casa y un perdigón le impactó en la cara. Además arrojaron piedras", dijo Lecaro.
En la casa, situada en calle Zapala al 800, a dos cuadras del gimnasio del barrio, quedaron los rastros de los impactos sobre el frente y una de las paredes.
"Dada la situación, se hizo uso de la escopeta reglamentaria para tranquilizar a las personas que estaban muy agresivas hacia el personal y la otra persona, a la que sindicaban como quien había herido al menor", subrayó Lecaro.
Para la policía, los hechos están relacionados y podrían ser una derivación de problemas anteriores.
El menor herido iba a ser operado ayer en el hospital local.
Comentá la nota