Dos grupos con problemas desde hace diez años se tirotearon. La vivienda donde habita un joven discapacitado resultó baleada.
En medio de este conflicto la madre de un joven en silla de ruedas denunció que su casa fue baleada por una patota y que en un allanamiento realizado por la Despo, el sábado al mediodía, los uniformados maltrataron a su hijo que está postrado en una cama.
Los heridos se encuentran fuera de peligro en el hospital Castro Rendón, según informaron fuentes policiales. Sin embargo, el caso generó un fuerte cerco informativo, ya que no fue posible conocer oficialmente qué ocurrió entre los grupos antagónicos.
“Estábamos cenando con una familia amiga, sentimos unos tiros, nos quebró la ventana del living, pasó al comedor y quedó un orificio bastante grande, no entiendo de armas. Esto nos acarrea problemas desde hace mucho tiempo y me sentí que no fui respaldada por la Policía”, expresó Lucrecia Lecaros.
La mujer señaló ante La Mañana de Neuquén cómo quedó su vivienda luego de los disparos recibidos el sábado alrededor de las 23, en las inmediaciones de la calle Cuba. A esa hora, un joven allegado a su hijo discapacitado fue agredido por un supuesto “ajuste de cuentas”.
Problemas
Los dos heridos son de apellidos Saavedra y Molina. Desde hace años vienen con problemas, pero todo se agravó en 2006, cuando uno de ellos recibió un disparo en la espalda. La bala quedó incrustada y con el tiempo le perforó la médula. La herida hizo que el joven no pudiera caminar más, pero los problemas, las venganzas y las diferencias siguieron a pesar de su condición.
“Hace tiempo que estábamos tranquilos. La última vez me fui a la comisaría y me tuvieron de las dos de la tarde a las nueve y media de la noche para atenderme”, dijo la señora, madre del joven que quedó hemipléjico.
La bala que atravesó la vivienda sería de grueso calibre. Primero pasó por la ventana, luego por un ventanal interno ubicado en el comedor y finalmente se detuvo en la mitad de la pared de uno de los dormitorios.
La historia de la familia Lecaros es compleja en la ciudad. La madre del hombre que está en sillas de ruedas producto de un balazo en la espalda tuvo otro hijo que fue hallado muerto en un zanjón, en 1996.
En ese entonces, el caso conmocionó a la localidad. El muchacho, Juan Lecaros, apareció enterrado en el zajón del Sahueque, zona donde hoy se ubica la calle Natalio Burd, en el barrio La Unión.
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