Casi 10 años de mantenimiento mínimo han dejado sus innegables secuelas. La recientemente estatizada Red de Accesos a Córdoba (RAC) es hoy un sistema vial envejecido y deteriorado, la triste contracara de aquella promesa grandilocuente que en 1997 hiciera el ex gobernador Ramón Mestre al inaugurar la concesión.
Para colmo, recuperar lo que queda de la red vial nos costará a todos los cordobeses la friolera de 76 millones de dólares, en un acuerdo ya firmado por la Provincia que deja más dudas que certezas respecto de su conveniencia, y que hace la vista gorda sobre las obras que la empresa debería haber realizado y que nunca ejecutó.
Día a Día recorrió la semana pasada buena parte de la traza de RAC para hacer un balance del estado de cada unos de los accesos.
Abandonada. La RAC está conformada por 276,33 kilómetros repartidos en nueve ingresos que conectan a Córdoba capital con el resto del país, cada uno con sus respectivas casillas de peaje con un costo de 2 a 4 pesos para la categoría de automóviles particulares, según se trate de vías "turísticas" o "comerciales".
Al transitar cada una de las rutas, la mayor deficiencia que se advierte es un bacheo casi permanente a lo largo de casi toda la traza, arreglos que han sido hechos de manera desprolija, una y mil veces, sin haber reparado en la necesidad de repavimentación. Ello genera que en muchos tramos el asfalto esté deformado, particularmente en los bordes de las banquinas, con el consecuente impacto a nivel de seguridad.
Además, los baches tapados no están repintados con las demarcaciones viales correspondientes, por lo que es muy común ver dobles líneas amarillas o continuas que se interrumpen abruptamente, para reaparecer varios metros más adelante.
La escasez de iluminación es otra constante, con luminarias insuficientes (particularmente en los ingresos a barrios y poblaciones) y deterioradas, cuando no directamente "descabezadas". En el acceso por la E-53, frente al aeropuerto, hay más columnas de iluminación rotas y fuera de funcionamiento, que sanas.
Las banquinas destruidas también son parte de la herencia que deja Impregilo. Salvo tramos muy específicos, los costados de las rutas están realmente muy averiados, con pozos que se transforman en peligrosos charcos cuando llueve. En varios accesos también se encuentran, muy a menudo, escombros y basura que nadie se encarga de retirar.
Elementos básicos de seguridad vial, tales como reductores de velocidad, guardarrails, ojos de gato, lomadas y señalizaciones, también aparecen dañados y sin ningún mantenimiento. Ni qué hablar de los sistemas de emergencia, como los postes SOS o las líneas de atención gratuita como el *788 o el 0800-77-78827, que no atienden nunca.
En definitiva, la sensación que transmite hoy la RAC es la de un abandono general que deviene de hace mucho tiempo, sin que nadie –empresa, Gobierno y organismos de control– se haya preocupado demasiado por semejante desidia.
Ruta E-55. Aceptable. La ruta E-55 que conecta con La Calera está en aceptables condiciones, con un buen nivel de calzada y pocos baches tapados. Igual, hay tramos sin demarcación y los guardarrails han perdido casi todas las cintas refractarias. Le falta iluminación, sobre todo en los sectores más sinuosos, que son la mayoría.
Ruta 20. Regular menos. La autopista Córdoba-Carlos Paz es la más transitada de la RAC. A pesar de ello, también está en malas condiciones. La calzada de hormigón está muy bacheada en varios tramos y muchas banquinas de asfalto están deformadas. Los guardarrails parecen de la Segunda Guerra Mundial (muchos están oxidados), aunque tiene una aceptable demarcación de calzada. La variante Costa Azul también está muy bacheada y con sectores sin pintar.
Ruta 5. La mejorcita. La ruta a Alta Gracia es la mejor de toda la RAC. Salvo algunos tramos con falta de demarcación y la calzada deformada, es una vía en buen estado de conservación. Los ingresos a los barrios de la zona sur son seguros y están bien señalizados. Incluso funcionan los postes de SOS, una rareza en otras rutas del sistema.
Ruta E-53. Olvidada. La autovía a Río Ceballos es una de las más postergadas por la falta de obras y mantenimiento. Las luminarias camino al Aeropuerto están destruidas. La calzada está muy deformada y hay tramos que se transforman en verdaderos ríos cada vez que llueve. La demarcación es deficiente y el bacheo está muy deteriorado.
Ruta 9 Norte. Lamentable. La 9 Norte es una de las rutas en peor estado de la RAC. Tiene varias luminarias rotas, la demarcación de la calzada es pésima, las banquinas están poceadas y con charcos de agua. Pasando la Circunvalación, hay ingresos a barrios que carecen de señalización. Varios postes de SOS no funcionan, lo mismo que el *788 de asistencia en la ruta. A la vera de la calzada hay animales sueltos, sin que exista ninguna contención. El bacheo que se ha hecho sobre la ruta es muy deficiente y no se han arreglado las "islas" y cordones que separan ambas manos de la calzada.
Ruta 19. Da pena. Junto con la 9 Sur, el acceso desde la ruta 19 que conecta a la capital con San Francisco, tiene la calzada sumamente deformada, lo que sin dudas es un peligro latente para los automovilistas. La demarcación de la vía es pésima, con bacheos mal hechos que nunca fueron pintados por encima. Hay varias señales de tránsito rotas y varios pozos a lo largo del ingreso a la ciudad. La basura y los escombros acumulados en las banquinas son una constante. Sinceramente, la ruta 19 "da pena".
Ruta 9 Sur. Bache a bache. Nada menos que el acceso desde la ruta 9 Norte, que conecta a Córdoba con Rosario y Buenos Aires, es un "reguero" de baches mal hechos. De hecho, casi no hay tramo que no esté tapado de manera desprolija. Hay muchos guardarrails averiados y muchas banquinas se llenan de agua cuando caen cuatro gotas. La ruta carece de una iluminación adecuada y la demarcación de la calzada es muy deficiente e irregular, incluyendo varios reductores de velocidad. Tiene varias "islas" de separación de manos que están rotas y despintadas.
Ruta 36. A ciegas. De noche, el ingreso a Córdoba desde la ruta 36 es un peligro. Atravesando varios barrios, la calzada carece de buena iluminación y demarcación, a lo que suma que el cordón de separación de manos está despintado y roto, transformándose en un obstáculo antes que en una ayuda. Varios tramos de asfalto están deformados y hay escombros sobre la banquina.

Comentá la nota