El accidente del joven limpiavidrios muestra una realidad de respuestas insuficientes.
Es decir, nada nuevo. Sucede que el caso emergente reactualiza el debate sobre la deuda social que nunca se salda en su totalidad.
Yendo al hecho, y según el relato del hermano del fallecido, habían comenzado a rebuscárselas en Alem porque hacía tiempo que no tenían trabajo como albañiles, oficio al que solían dedicarse.
En ese marco, y según explicó el subsecretario de Acción Social de la ciudad, Mariano Cejas, desde mayo de 2012 “se viene trabajando en la problemática de los limpiavidrios”; y ya se cuenta con registro y una nómina de cien de ellos, con los que vienen trabajando, pensando y articulando estrategias para la contención, formación e inserción laboral.
Así –dijo el funcionario– algunos pasaron a integrar las cuadrillas municipales y se trabaja actualmente en vínculo con el Ministerio de Trabajo de la provincia en la capacitación para la elaboración y colocación de bloques de cemento en diversas obras.
“Luego de dialogar con ellos –la gran mayoría de los que se ubican en calle Alem y bulevares–, el primer mensaje que les transmitimos es que es una actividad de altísimo riesgo para sus vidas y que entendíamos que era a partir de un acuerdo mutuo que ellos debían dejar de desarrollar allí esa actividad. Por lo cual, teníamos que pensar una alternativa que les permita conseguir su sustento diario”.
—¿Y cuál ha sido la respuesta de ellos?
—En la mayoría de los casos han expresado buena voluntad para poder acceder a otra actividad, hemos podido avanzar, ubicándolos en alguna cuadrilla o empleo formal.
—¿Como cuáles?
—En cuadrillas que llevan adelante tareas de mantenimiento y, en otros casos, hemos trabajado con la Oficina de Empleo pasándoles su perfil laboral y facilitándoles entrevistas. Algunos de ellos ya tienen trabajo y hacen esto como algo extra. Otros son padres de familia que perciben asignación. Hubo algunos que se insertaron y otros que estuvieron un tiempo y no lo sostuvieron, quizás porque carecen de hábitos.
Desafíos
—¿Y qué proyectan hacer?
—Articular con otras áreas del Estado. Concretamente con el Ministerio de Trabajo de la provincia estamos trabajando en proyecto productivo en los que pueden insertarse, de manera rotativa, para construir bloques de cemento en vistas a la conformación de una cooperativa. En la zona de bulevar, hemos trabajado y logrado que muchos adolescentes vuelvan a sus hogares, a la escuela y que fueran a espacios municipales a hacer actividades recreativas y que ya no encuentren en la calle una alternativa.
—¿Saben cuántas personas están en esta situación?
—En la zona de Alem, bulevar Pellegrini y Gálvez, donde hemos hecho un trabajo minucioso, hemos logrado relevar alrededor de cien personas. En otras zonas hay más, como en Iturraspe y Presidente Perón, por lo que el número, seguro, es mayor.
—Las medidas que enumera parecen algo precarias y transitorias.
—Ésta es una situación social compleja que no se resuelve con una sola acción. Hay una multiplicidad de factores. Necesitamos el compromiso de todos y trabajo conjunto. En ese sentido vamos yendo. La actividad es de riesgo, tanto para el que la realiza la actividad como para el que circula por las avenidas, produciéndose accidentes de tránsito. Entonces tenemos que buscar una solución.
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