Héctor Roquel ofreció su último discurso como intendente ante los concejales

En el recinto del Concejo Deliberante, frente a los siete concejales de la ciudad, el intendente Roquel hizo un racconto de su gestión desde que asumió el 10 de diciembre del 2003. También realizó un balance de lo que queda por hacer. Agradeció a quienes le acompañaron a lo largo de la gestión, a los empleados municipales y a los vecinos en general. La participación ciudadana fue el valor más destacado por el intendente como un avance en estos casi ocho años.
El intendente de Río Gallegos, Héctor Roquel ofreció ayer el discurso que estaba previsto para la sesión inaugural del Concejo Deliberante, y que por motivos personales debió postergar. En la oportunidad, el jefe comunal realizó un balance de sus dos gestiones, haciendo hincapié en la participación ciudadana y enumerando las acciones llevadas a cabo por cada una de las áreas con mayor importancia social de la Comuna.

Roquel recordó el momento de su asunción y el escenario en el que lo hizo. “Convergían dos fenómenos sociales y políticos que marcarían a fuego nuestra gestión y que lo seguirán haciendo sobre las que nos sucedan” sostuvo. “Por un lado, vivíamos las consecuencias de la profunda crisis económica y social de finales de 2001, que significó toda una transformación en la vida política de los argentinos” señaló, y agregó que por otro lado “Río Gallegos había comenzado a vivir una etapa de profundos cambios, provocados en gran parte por el crecimiento demográfico y su correspondiente demanda de infraestructura y servicios, y se comenzaba a perfilar esta nueva sociedad en la que hoy vivimos, y que está empezando a encontrar sus puntos comunes. La Comuna necesitaba nuevas formas de administración y manejo de la cosa pública y nuevas formas de participación ciudadana y de compromiso social”.

Es así que resaltó: “más allá de las políticas públicas que se han desarrollado en materia de infraestructura urbana, atención de servicios públicos esenciales y atención de necesidades puntuales, el eje central de nuestra gestión se centró en multiplicar los canales de participación y consenso, para que entre todos podamos ir definiendo el camino que transitaremos los riogalleguenses a lo largo de los próximos años”, sostuvo.

En un extenso discurso, el intendente enumeró acciones llevadas a cabo en materia cultural, social, deportiva, de infraestructura y servicios; de promoción de la participación; de fomento, cuidado y concientización de temas ambientales, entre otras cuestiones. Y en este sentido, vale rescatar que marcó un párrafo especial para la problemática del tránsito.

“Si bien estamos convencidos de haber realizado muchas acciones positivas para enfrentar esta problemática, como campañas de concientización y educación, mejoramiento de la trama urbana, adecuación y ampliación de la señalización vial, corrección de los circuitos de circulación vehicular y sistematización de los controles, especialmente en lo referido a alcoholemia; debemos reconocer que las políticas desarrolladas en materia de tránsito no han logrado mejorar visiblemente las condiciones conflictivas. Sin embargo, podemos afirmar que avanzamos en el sentido correcto, que es lograr un cambio de cultura y de actitud, tanto de conductores como de peatones”, sostuvo.

Ahondando más en el tema, aseguró que “para lograr estos cambios se necesita, además de mejorar controles y tomar conciencia, incorporar a la vida en comunidad valores que nos ayuden a eliminar esta conflictividad, como la solidaridad, la tolerancia y la paciencia, acciones que no dependen exclusivamente de un Departamento Ejecutivo, sino del compromiso de todos los actores sociales que integran la trama comunitaria. Para mejorar y corregir este aspecto de la vida ciudadana necesitamos mucho más que señalizaciones correctas, presencia de inspectores en las calles o leyes más rigurosas: se necesita un verdadero contrato social, porque de lo contrario, sólo lograremos calles más organizadas, mayor percepción de multas y más sanciones, pero cada mañana seguiremos recibiendo las luctuosas noticias que día a día difunden los medios de comunicación”, dijo.

Luego de realizar esta reflexión por la problemática del tránsito y sus irreparables consecuencias, como así también de enumerar acciones que efectuaron desde las diversas áreas y secretarías del Ejecutivo Municipal, Roquel le habló a la comunidad en general.

Momentos difíciles

Recordó que recibió “un Municipio con una situación difícil, pero al mismo tiempo tenía una estructura subyacente, tanto de empleados municipales como de vecinos comprometidos con la ciudad. Esto fue lo que permitió recuperarnos rápidamente, adecuar nuestra visión a la realidad recibida y ponernos a trabajar, tratando de plasmar en la gestión las mismas convicciones, ideales y sueños que me guiaron en toda mi vida política”, dijo.

“Quien ha asumido alguna vez un cargo público, sabe que muchas propuestas que se llevan como certeza, deben ser modificadas ante la realidad del trabajo diario y el conocimiento que da la experiencia al frente del cargo, pero también no puede desconocerse que no hay peor gestión pública que aquella en la que no se honran las convicciones, lo ético y moral que nos ha moldeado como hombres públicos. Es de necios aferrarse a propuestas que van en contra de la realidad, y es de pobres de espíritu resignarse a la inmovilidad o a traicionar los sentimientos más profundos, ante las adversidades”, destacó.

“En estos ya más de siete años, he tratado de servir a mi comunidad buscando interpretar lo que de mí esperaba el que me votó, pero también las esperanzas de los vecinos que apoyaron a otros candidatos y que tienen el derecho inalienable de ser oídos, atendidos y respetados. En esta tarea, recibí el apoyo de quienes siempre me acompañaron en mi partido, pero en el camino encontré aliados donde menos lo esperaba, y también sufrí algunas decepciones que igualmente me ayudaron a crecer y mejorar”.

Por otro lado, el intendente agradeció “el aporte, visión y compromiso a quienes me acompañaron en distintos tramos de la gestión municipal, restando horas y presencia a sus familias. También agradezco el aporte solidario y no exento de críticas de los señores concejales que honraron este recinto en los dos períodos”, aclaró.

“Guardo en mí un especial cariño por los agentes municipales, hombres y mujeres que sienten a la Municipalidad como propia y que brindan mucho más de lo que su función y su salario exige, para el bien de toda la comunidad. Y por supuesto, mi más sincero reconocimiento a los vecinos de todas las edades y condiciones sociales, que volcaron su esfuerzo, su aporte y su compromiso con la ciudad, en los distintos ámbitos en los que actúan, enriqueciendo con su aporte nuestra tarea. Agradezco su apoyo en los momentos difíciles, sus reclamos cuando no supimos o no logramos atender lo que se esperaba de nosotros, y su tolerancia para permitirnos seguir en esta tarea que nos enorgullece”.

Roquel agradeció a su familia “por permitirme dedicarme a esta gestión con la que fui honrado, con paciencia y sin exigencias”.

Cosas pendientes

“Sé que mi gestión no ha satisfecho a todos los vecinos. Hay muchas acciones que no hemos realizado correctamente, errores que hemos cometido y compromisos que no acabamos de honrar. Vaya como descargo, que nuestro obrar ha sido llevado adelante de buena fe, tratando de hacer lo mejor en cada caso, y que cuando nos equivocamos, lo hicimos por obrar y no por quedarnos de brazos cruzados”.

El intendente confió en que “en las sucesivas gestiones municipales, se mantengan y perfeccionen los avances, especialmente en materia de participación y compromiso ciudadano, y que al mismo tiempo se encuentren las soluciones a los problemas que aún subsisten en Río Gallegos y que no pudimos o no supimos solucionar adecuadamente”.

“Nos tocó conducir la ciudad en un período muy especial. A los requerimientos de mayor participación y transparencia originados tras la crisis de inicios de siglo, se le sumó un período de alta conflictividad social que tuvo epicentro en nuestra ciudad. Atender la gestión municipal en ese contexto, ha resultado arduo, pero al mismo tiempo profundamente enriquecedor, y solamente he intentado estar a la altura de las circunstancias”, destacó.

Para finalizar sostuvo que “Río Gallegos es una ciudad que merece ser vivida. El camino recorrido hasta aquí, en estos jóvenes 125 años desde su fundación, es apenas un instante en la larga y fecunda vida que le espera. Estoy convencido que con el tesón, la tozudez y el espíritu que marcaron los pioneros y que caracteriza a los santacruceños, nuestra sociedad conseguirá mejorar los aspectos negativos que aún subsisten y logrará armonizar las aspiraciones individuales, en procura de un futuro mejor. Haber participado en sólo un instante de ese proceso es un privilegio del que estaré agradecido toda mi vida”, concluyó.

Comentá la nota