“Hasta la victoria ¡siembren!"

Manifestantes piden que se despenalice el cultivo de marihuana para uso personal. Dicen que así se terminaría el narcotráfico de cannabis.
“Yo no quiero formar parte de la cadena del narcotráfico, no quiero incentivarlo ni financiarlo con mi plata, y no me gusta tener nada que ver con los dealers. Yo sólo quiero fumar marihuana tranquilo, porque me gusta. Y no le hago mal a nadie, trabajo y estudio, no soy un delincuente”, dice Santiago, sin apellido por el momento, hasta que “dejen de perseguir a los consumidores y se pongan a perseguir a los narcotraficantes”.

Santiago habla mientras pedalea sobre su bicicleta, y pedalea rápido porque la procesión avanza rápido, al ritmo de las palmas y de un coro que dice “dale a tu cuerpo alegría Marihuana, que tu cuerpo es pa’ darle alegría Marihuana”. La gente aplaude desde los balcones de la General Paz, los automovilistas saludad con sus bocinas, muchos peatones miran incrédulos un porro gigante de utilería que se pasea descarado entre la muchedumbre, y otros espectadores directamente gritan cosas como “vayan a laburar, pedazos de culiados”.

Fueron miles los manifestantes por la “liberación de la marihuana” que marcharon por el centro de Córdoba, desde Plaza de la Intendencia hasta Parque Las Heras, donde compartieron buena música –y “buenos humos”, como dicen ellos– bajo el sol, en el marco de la Marcha Mundial por la Marihuana, que se realiza en más de 300 ciudades de todo el mundo. Pidieron, sobre todo, que se despenalice el autocultivo de cannabis, al grito de “¡hasta la victoria siembren!”.

Desde la Asociación Cogollos Córdoba, informan que si se les prohíbe a los usuarios de cannabis cultivar sus plantas, los están obligando a salir a comprar, “y así acceden a un sistema criminal, y entran en contacto con el dealer y con un montón de otras sustancias”. “Si cultivás no te exponés a que te detengan o asalten comprando, o te vendan un producto adulterado”, agregan.

“Tienen que dejar de mandar preso al que tiene o cultiva sustancias para consumo, y circunscribir el accionar de la Policía a la venta, suministro y transporte de drogas. Al final, las autoridades dicen que persiguen al narcotráfico, pero al mismo tiempo están obligando al usuario a financiarlo”, opinan los activistas de Cogollos.

Y los militantes no se cansan de cantar: “Yo sabía, yo sabía, que al ‘paragua’ (marihuana de mala calidad, prensada, que viene de Paraguay), lo vende la Policía”

El jefe de Drogas Peligrosas de la Policía de Córdoba, comisario mayor Mario Nieto, le dijo a Día a Día: “No importa si la planta de cannabis es macho o es hembra, o de qué especie es; todas están prohibidas. Según la Ley de Estupefacientes, tener una planta es delito. Si te encontramos una, marchas preso”.

Desde el fallo Arriola, algunos consumidores piensan que se puede tener una planta de marihuana porque está despenalizada la tenencia para consumo personal. Pero no: tanto la tenencia como el cultivo siguen penados por la Ley 23.737. Y el artículo 5 –que no fue declarado inconstitucional por la Corte– determina que “será reprimido con prisión de cuatro a 15 años el que sin autorización o con destino ilegítimo siembre o cultive plantas o guarde semillas utilizables para producir estupefacientes”.

“Después va a depender del criterio de los jueces, pueden dejarlos en libertad o no”, dice Nieto, pero remarca que “hasta que averigüemos si tiene antecedentes, el detenido por tener plantas de cannabis en su casa va a pasar al menos un día encerrado en la UCA. Y va a quedar en su ficha con antecedentes

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