En la provincia hay un hartazgo del modelo social desde hace muchos años, la mayoría del pueblo formoseño es tan culpable de ese modelo como los dirigentes de la oposición (UCR); que nunca convencieron a la sociedad y se mantuvieron firmes en sus principios, en los valores humanos (Honestidad, Responsabilidad; Decencia, Sensibilidad, Comunicación, Compasión, Servicio, Sencillez, Sinceridad, Sacrificio, lealtad, etc.) nunca supieron, ni quisieron, sostener la fe y la esperan de un pueblo en ellos, siempre los está defraudando, de una forma o de otro.
Lamento que los hombres y mujeres integrantes del comité provincial, los que ocupan cargos de concejales, diputados provinciales, nacional, y senador nacional, no hayan podido dejar de lado sus ambiciones personales, y han reunido a la oposición arriando la bandera radical, el simulacro, en mengua de las aspiraciones de la sociedad toda que tiene derecho a mantener vivas sus esperanzas de un mejor destino.
Un par de años atrás Mario Jaras, secretario general del comité Nacional de la UCR decía“….Si algo necesita la UCR en este momento- mas allá de un héroe- son hombres y mujeres de convicciones, principios y conducta radical. Nuestros problemas, como el de todos los partidos políticos, surgieron porque la ideología se fue transformando en un artículo en desuso o, quizás, porque muchos que se decían radicales no estaban demasiado convencidos de su valor y responsabilidad.
Ningún héroe que fabriquemos-o quieran imponernos- suplirá el sustento ideológico que tiene la historia de nuestro partido que engalanó el espacio político argentino con hombres que con su conducta marcaron hitos difíciles de superar. Espejos, estos, en el que debieran mirarse todos aquellos que hoy dicen luchar por una sociedad mejor y más justa.
Debemos insistir con el rumbo adoptado, hacer las cosas con seriedad, persistir en reconstruir la política de forma diferente y animarnos a mirar de otra manera, revaluando los principios y la ideología. La palabra “mediocridad”, sino se instalara tan fuerte entre nosotros que terminaremos convenciéndonos que no serlo significa un castigo”.
Para mí personalmente “el radicalismo no es llenar una ficha de afiliación, es un sentimiento, una permanecía, un estilo de vida. Los dirigentes actuales están muy lejos de esos hombres y mujeres de antaño...
El radicalismo es un partido democrático y no autoritario, seguiré cumpliendo con mi deber y seguiré en ese camino, el del ejercicio continuado de la solidaridad, la lucha contra la corrupción y contra el capitalismo salvaje que tanto sufrimiento ha traído a nuestro pueblo.
Debemos tener el deber cuando vemos una injusticia en una sociedad de salir a la calle y formar en la primera fila de la protesta, acompañar realmente a los que sufren y no encerrarse en una torre de marfil, Y aquí, si algo sobran, son injusticias Tenemos que hacernos la idea de que no hay una verdadera democracia mientras haya niños desnutridos, sin educación, sin salud, sin vestimentas, y menos en este país tan rico, principalmente en alimentos. Como tampoco hay verdadera democracia cuando hay barrios de lujo como lo vemos en nuestras ciudades y villas miseria cada vez más grandes.
¿Qué hacemos los formoseños? ¿Nos conformamos con poner el papelito cada cuatro años y con eso nos creemos democráticos? ¿O realmente el papel nuestro de verdadera democracia es salir a la calle en la protesta cuando vemos injusticia en nuestra sociedad?”.
La excesiva presencia de otros tipos de valores, como “productividad, crecimiento, éxito, eficiencia,” los que privilegian los resultados, va dejando de lado otras cosas. Es que, si interesa principalmente el resultado, lo que conlleva a una despreocupación por los débiles, desposeídos, vilipendiados y los vencidos y no importan los medios para llegar...
Si la riqueza y el progreso implican exclusión y sufrimiento de seres humanos o invasión dañina y destructiva del medio ambiente, puede ser preferible detenerse y no hacerlo, se debe de cultivar el ideal de la solidaridad.
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