En una semana, ocho familias extranjeras sufrieron asaltos en el barrio. En ese lugar se concentra la mayor cantidad de bolivianos. Ellos aseguran que quienes les roban viven en el mismo sector
Pertrechados con neumáticos, ramas y cascotes que atravesaron el acceso que da al barrio Las Delicias, decenas de ciudadanos bolivianos expresaron así la impotencia y el hartazgo que les provocó la seguidilla de asaltos de las que vienen siendo víctimas.
El último episodio y uno de los más violentos, sucedió la noche del lunes cuando una despensa familiar ubicada en calle Soria llegando a Colombia fue asaltada por jóvenes que -según testigos- serían de la misma cuadra.
No es la primera vez que familias extranjeras afincadas en Las Delicias sufren robos. Sólo en la última semana los vecinos contabilizaron 8 asaltos y en todos los casos quienes sufrieron las consecuencias eran bolivianos.
Esa situación movió a la colectividad a expresar un enérgico reclamo frente a lo que consideran una situación de inseguridad pero también de tinte discriminatorio.
“Aprovechan que no estamos, que nos vamos a trabajar durante todo el día, y se meten a nuestras casas. Casi siempre las víctimas somos integrantes de la comunidad por eso es que nos hemos levantado hasta que nos pongan vigilancia permanente en el barrio y coloquen iluminación en las calles”, había dicho el presidente de la colectivad, Félix Gutiérrez, en la caliente medianoche del lunes cuando se dio una reacción en cadena y en cuestión de minutos se montó una improvisada asamblea pública en plena calle.
“Frente a la inacción de la policía que viene media hora o una hora después de que la llamamos o no les da importancia a nuestras denuncias, lo que nos queda es protegernos entre nosotros”, dijo Gutiérrez.
A la mañana siguiente, desde las 7 del martes, estaban todos otra vez aglutinados pero en esta ocasión para cortar un acceso del puente de Alberdi que desemboca en Las Delicias y así llamar la atención de las autoridades.
Recién a la una de la tarde la protesta cesó, luego de que delegados barriales se reunieran con el comisario mayor Angel Domínguez. “Les informamos de nuestros problemas y el comisario se comprometió a organizar patrullajes permanentes, algo que beneficiará a todo el barrio. También desde la policía hablaron con la comisaría de Banda Norte para que, en casos de emergencia, actúen pronto y no con las demoras habituales. Quedaremos en alerta”, avisó el presidente de la colectividad.
Un ladrillazo desató la reacción popular
“Lo estaba atendiendo como a cualquier cliente y me vino con esto -dice Freddy empuñando una pistola de juguete que, para un neófito sin dudas pasaría por una auténtica- forcejeamos y ahí nomás llegaron sus hermanos y empezaron a tirarme cascotes y ahí fue cuando a mi señora le tiraron un ladrillazo que le partió la cara, ahora ella está en el hospital”, el tenso relato del joven boliviano, a las doce de la noche del lunes era seguido con indignación por el centenar de conciudadanos que se habían reunido en las veredas y la calle, entre Colombia y Soria.
A la mañana siguiente, la propietaria de la despensa asaltada, una mujer de 31 años, estaba participando del corte del puente que une Banda Norte con Alberdi. En su frente una amplia venda era la huella de aquel artero ladrillazo.
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