Harán un nuevo plan para evitar la repitencia en la escuela secundaria

Un equipo del área de la educación recorre las escuelas, y evalúan junto a los rectores y los asesores pedagógicos cuántos estudiantes hay con dificultades, y con qué asignaturas.

El objetivo de la iniciativa es evitar que la repitencia y el abandono se instalen en las escuelas secundarias de Entre Ríos.

Desde el área afirman que hay un cuello de botella en primero y segundo año. La semana próxima se reunirán supervisores de toda la provincia para evaluar qué ocurrió en el segundo trimestre, y de qué modo se llega a fin de año.

A las estrategias ya implementadas, como las tutorías pedagógicas y las modificaciones al sistema de evaluación, agregaron ahora un sistema de asistencia a través de los supervisores que vienen monitoreando, junto a los rectores, de qué modo recuperar a aquellos alumnos que están al borde del fracaso.

En junio, los 30 supervisores que tienen bajo su responsabilidad las casi 400 escuelas secundarias que hay en Entre Ríos, definieron un plan de trabajo, y se conformaron en equipos que recorren las escuelas, y evalúan junto a los rectores y los asesores pedagógicos cuántos estudiantes hay con dificultades, y con qué asignaturas. A partir de ese diagnóstico, elaboraron estrategias de abordaje. Durante el próximo fin de semana habrá un cónclave en Paraná que reunirá a todos los supervisores, y entonces se conocerán los resultados de ese trabajo.

Cambios

En 2008, el Consejo General de Educación (CGE) puso en marcha en Entre Ríos la denominada técnicamente como “resignificación de la escuela secundaria”, una reforma pedagógica que supuso una transformación en las prácticas y en los contenidos, que todavía sigue adelante. El objetivo fue mejorar los índices de fracaso –repitencia y abandono, particularmente–, y también apuntar a modificar las prácticas de los profesores.

La reforma sucedió a otra, la que impuso la Ley Federal de Educación, de la década de 1990, que en la provincia hizo estragos: se aplicó en forma parcializada, y derivó en un desbarajuste pedagógico. El denominado Polimodal, el nombre que entonces adquirió el nivel secundario, supuso la existencia de 115 orientaciones y planes de estudios diferentes. La resignificación, entre otras cosas, dio lugar a un solo bachillerato, con solamente cinco orientaciones.

Pero además, se pusieron en marcha otros cambios, como la implementación de las tutorías pedagógicas a través de docentes especialmente contratados para asistir a los alumnos con dificultades, y además se pensaron espacios de recuperación de saberes antes de los exámenes finales de cada trimestre.

Pero como los índices no remontaban –continúa siendo crítica la situación en 1º y 2º años de la secundaria– se conformaron equipos con los supervisores para asistir a los rectores.

“Lo que armamos fue una red de supervisores interzonales. Los supervisores no trabajan solos con sus escuelas. Cada supervisor atiende entre 25 a 30 escuelas, pero no trabajan solos, sino que se junta de 3 a cinco supervisores, y capacitan a los equipos de cada escuela. Entre ellos, arman un plan de acción, un diagrama de trabajo, y aplican medidas para atender a los chicos que ya están en rojo. Y se toman acciones concretas, para mejorar los números de la escuela”, explicó la directora de Educación Secundaria del CGE, Marcela Mangeón.

Gestión

El rol de los rectores de secundaria es considerado clave por las autoridades educativas que, aseguran, cifran expectativas en los cambios que supondrá en los equipos de conducción el concurso de oposición ahora en marcha. “No se trata sólo de tener diseños curriculares nuevos, de lanzar documentos, sino ver de qué modo las políticas se aplican en las escuelas. Cómo llegan a las escuelas”, dijo Mangeón.

En ese camino, resultan clave los rectores. “En la provincia, hacía 20 años que no se realizaban concursos de oposición. Y esto ayuda; aunque ya venimos viendo algunos cambios en los viejos esquemas, que consideraban a la escuela como estamentos cerrados. Ahora la escuela está en un camino de mayor democratización. Pero ser democrático no significa dejar hacer, sino dialogar, conversar, debatir, y sobre todo crear condiciones para que se pueda practicar la democracia”, añadió.

La titular de Educación Secundaria sostiene que “la gran apuesta es apostar a la democratización del espacio de la escuela y a la profesionalización docente. Reconocemos el lugar del directivo, pero también decimos que tiene que cambiar, ser más abierto, fomentar el trabajo colaborativo, que atienda el conocimiento como centralidad de la escuela. Sabemos que eso lleva su tiempo. Estamos tratando de torcer prácticas tradicionales”.

Encuentro. Los 30 supervisores de nivel secundario de la provincia se reunirán en Paraná entre el 3 y el 4 de octubre para evaluar de qué modo las asistencias brindadas a los rectores ha reportado en mejores niveles de rendimiento de los alumnos.

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