El hallazgo fue realizado por un equipo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en los alrededores de esa ciudad de Israel. Las ruinas descubiertas son coincidentes con descripciones que aparecen en la Biblia sobre la construcción del primer templo.
El hallazgo es mérito de un grupo de arqueólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, coordinados todos por la doctora Eilat Mazar, que en los últimos meses encabezó las excavaciones aledañas a la llamada Ciudad de David.
Gracias a esta labor, respaldada por la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Dirección de Parques Nacionales –y financiada por una pareja neoyorquina interesada en la arqueología bíblica–, fue posible encontrar importantes restos del siglo X a.C.
Entre ellos figuran una puerta interior del edificio, una estructura adyacente a la puerta de la casa del rey, una torre de vigilancia de piedra esculpida, una línea de fortificaciones de 70 metros de largo y 6 de alto –perteneciente a uno de los laterales del edificio real–, una torre y una serie de jarrones de cerámica con mensajes grabados en hebreo y dirigidos al rey. Todos estos elementos coincidirían –de acuerdo con la intuición de Mazar y su grupo de trabajo– con las descripciones escritas sobre los edificios del reinado de Salomón, en el siglo X a.C.
"El muro descubierto testifica la presencia de un reino, pues su fuerza y forma revelan un alto nivel de ingeniería –señaló Mazar en un comunicado de la Universidad Hebrea de Jerusalén–. Esto coincide con las afirmaciones de la Biblia, que cuentan que Salomón construyó el Primer Templo y su nuevo palacio, y que los rodeó con una ciudad".
El hallazgo implica mucho más que un avance arquitectónico: confirma que Jerusalén fue la sede de un sólido gobierno central que tenía los recursos necesarios para construir enormes fortificaciones. Éste es un punto clave de disputa entre estudiosos, porque respaldaría la versión bíblica de que los reyes hebreos David y Salomón gobernaron desde Jerusalén en esa época (fue al rey Salomón a quien, según la Biblia, Dios encomendó la construcción del Templo Sagrado de Israel, que existió hasta el año 586 a.C., cuando lo incendiaron los babilonios).
Aunque algunos arqueólogos de Tierra Santa apoyan esa versión de la historia –incluyendo la arqueóloga que coordina las excavaciones–, otros dicen que esta monarquía fue básicamente mitológica y que en esa era no existía un gobierno central fuerte. Pero los descubrimientos recientes demuestran que el mito, en realidad, fue cierto y existió hace 3.000 años.
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