Durante el transcurso de la semana pasada, fueron entregados a la directora del Complejo Histórico Chivilcoy Dra. María Amanda Caggiano, restos de osamentas adheridos a tosca, procedentes de una excavación practicada en el partido de Chivilcoy.
Megaterio
Caggiano explicó que los restos de Megatherium americanum † (del latín: mega, grande y therium, bestia) cordado correspondiente a un mamífero placentario, del orden Pilosa, que vivió durante el Pleistoceno (desde hace más de un millón de años) en América, siendo las pampas argentinas de donde proceden los principales esqueletos conocidos.
Extinto hace 8.000 años, había convivido con los primitivos aborígenes americanos. Se infiere que su pariente más cercano vivo es el perezoso. Fue descrito en 1796 por Georges Cuvier. En Pehuen-Có, fueron localizadas improntas de pisadas de megaterio fosilizadas, en suelo sedimentario.
Características
Un ejemplar adulto superaba los 6 metros desde la cabeza hasta la cola y medía casi 2 m desde el suelo hasta el lomo.
Presentaba huesos más robustos que los del elefante, un cuerpo muy voluminoso y una cabeza relativamente pequeña, carente de dientes y colmillos, salvo por 4 molares a cada lado de ambos maxilares que eran de crecimiento continuo, carecían de esmalte y tenían una forma prismática. Los premaxilares y la sínfisis mandibular están proyectados hacia fuera.
Con los molares trituraba ramas, hojas, frutos y flores, pero también utilizaba las uñas para escarbar la tierra en busca de raíces y tubérculos.
Su enorme cuerpo estaba cubierto de un espeso pelaje cuyo color variaba según la edad y el sexo.
Estaba provisto de patas cortas, pies muy grandes, robustas garras encorvadas y una cola de 50 cm de diámetro en su nacimiento. Por lo que se deduce de su tamaño y hábitos solitarios, no era arborícola y se alimentaba manteniéndose sobre sus patas traseras. Aunque solía llevar un andar cuadrúpedo apoyándose en los nudillos.
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