El premier Max Bellerive analiza pedir a EE.UU. que juzgue en su territorio a los diez norteamericanos detenidos mientras cruzaban la frontera con 33 niños sin documentos. El gobierno de Puerto Príncipe asegura que no son huérfanos.
El grupo fue arrestado en la zona de Malpaso, fronteriza con el poblado dominicano de Jimaní, cuando viajaba con 33 niños de entre dos meses y doce años sin documentos ni permisos oficiales para salir del país. Estados Unidos ofreció "acceso consular ilimitado" a sus ciudadanos y "monitorea" la situación, pero dejó el caso en manos de las autoridades haitianas. La embajada estadounidense en Puerto Príncipe los está asistiendo "de todas las maneras posibles para asegurarnos de que tengan un proceso justo y transparente", reconoció el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley.
Según el funcionario "no hay constancia" de que el proceso haya sido objeto de una "conversación específica" entre Washington y Puerto Príncipe. Al responder sobre la posibilidad de que los norteamericanos sean juzgados en Estados Unidos se limitó a explicar que "es Haití el que tiene que determinarlo". "Evidentemente hay dudas sobre el procedimiento y si habían hecho los trámites necesarios para trasladar a los niños", reconoció.
La presunta directora del grupo cristiano, Laura Silsby, explicó el domingo ante el juez de paz Isaïe Pierre-Louis que "la idea era llevarlos para que recibieran atención, comida y ropa" en un hotel en la comunidad dominicana de Gaspar Hernández, mientras terminaban de construir un nuevo orfanato en el balneario de Cabarete.
En una entrevista en la CNN, el reverendo Clint Henry, de la iglesia bautista Central Valley de Meridian, negó cualquier intención de "secuestrar" a los pequeños y aseguró que las intenciones de sus feligreses son "honradas y puras". Los niños "necesitaban un lugar donde refugiarse y ellos creían que eran huérfanos". Desde la misma pantalla le respondió el premier haitiano Jean-Max Bellerive, quien denunció el "secuestro" de los menores por parte del grupo de norteamericanos.
Fiesta amarga para 11 años chavistas
Con llamados a un "contraataque revolucionario", Hugo Chávez celebra hoy 11 años como presidente. El oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) hará una "jornada de reflexión" en un teatro de Caracas, mientras que las marchas quedarán para el jueves, cuando se conmemore el 18º aniversario del fallido golpe de Estado que Chávez lideró contra el presidente Carlos Andrés Pérez. El nuevo aniversario coincide con un escenario de efervescencia antichavista, fogoneado por la crisis energética y la decisión oficial de suspender el canal opositor RCTVI. Chávez retó ayer a sus detractores a que lo sometan a un referendo revocatorio, mientras un grupo de ex aliados, entre ellos militares que lo acompañaron en el golpe de 1992, le pidió la renuncia porque "todo lo que argumentó para llegar al poder hoy día lo ilegitima".

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