Hacen falta más alcoholímetros para el sur

Hacen falta más alcoholímetros para el sur

La Policía Vial sólo cuenta con un aparato para medir la cantidad de alcohol en sangre, por lo que los  controles no son suficientes en las cercanías de centros de entretenimiento nocturno. Si bien el que existe está en continuo movimiento, no alcanza para cubrir la ciudad.   

Desde la puesta en marcha de las primeras máquinas que se movieron por las calles de Europa, el tema del consumo de alcohol y la conducción se convirtió en un problema difícil de solucionar y también difícil de controlar. Las autoridades de control y los agentes de tránsito no tenían aparatos que sirvieran para medir y determinar qué tan alcoholizada estaba una persona. El método original para determinar el nivel de intoxicación alcohólica de un conductor eran las denominadas "pruebas de sobriedad". Para dichas pruebas, el sospechoso debía demostrar su sobriedad realizando pruebas de coordinación, como caminar derecho o pararse en un solo pie. Actualmente se siguen utilizando como un método preliminar antes de pasar al control con alcoholímetro.

El funcionamiento del alcoholímetro es sencillo. Se mide la cantidad de alcohol etílico en la respiración y eso da un equivalente de la graduación que hay en sangre. La persona que está siendo evaluada debe soplar dentro de un recipiente. Luego, el aire del globo se libera en una solución química. Si hay algo de alcohol en el aliento, la solución química cambia de color. A mayor cantidad de alcohol en el aire exhalado, mayor es el cambio de color de la sustancia en cuestión. El nivel de alcohol en la sangre de una persona podría entonces ser estimado por una ecuación simple.

En San Rafael se cuenta con un solo aparato de estas características, según confirmó el subcomisario Jorge Herrera, de la Policía Vial, quien sostuvo que "nos harían falta más, especialmente los sábados a la noche que es cuando hacemos más controles de alcoholemia". También agregó que la máxima cantidad permitida de alcohol es de 0,5 gramos por litro de sangre en los conductores particulares y de 0,0 en los profesionales. 

De cualquier modo, dijo que en el departamento se hacen los tests con frecuencia y, siempre que dan positivos, antes de secuestrar el auto se procura -si el conductor va acompañado-que alguien con licencia para conducir y que no haya bebido se haga cargo del vehículo. "La medición se hace con una pipeta descartable que el mismo conductor extrae de un envase y se la puede llevar tras el análisis", explicó el subcomisario. 

En caso de que se detecte más cantidad de alcohol que el permitido, se secuestra el auto y se lleva al infractor al hospital, para hacerle una medición directamente en sangre y así determinar la cantidad precisa de alcohol con la que está conduciendo. 

El dispositivo es portátil, ahí radica la primera de sus virtudes. Puede determinar si la persona que está siendo controlada está legalmente alcoholizada o no, ésa es su segunda y tal vez más importante virtud, ya que es aceptada como medio de prueba en juicio.

Por eso, cuando el agente de tránsito le dice "sople, sople, sople", no hay que enojarse. Es que se debe conseguir el pasaje de algo más de 2 litros de aire para lograr una correcta medición.

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