La empresa realizó la denuncia ante la Justicia, pero siete familias continúan ocupando las casas.
Desde hace seis meses, siete familias ocupan las viviendas sin terminar ubicadas frente al barrio Los Periodistas, en el sector norte de la ciudad. Otras personas llevaron pertenencias a las viviendas pero no viven permanentemente en el lugar. Aseguran que no han recibido notificación de desalojo hasta el momento.
Durante los primeros días del mes de enero de este año, más de cincuenta familias decidieron tomar las viviendas del barrio a medio terminar ubicado sobre la avenida Choya, con el propósito de que con esa acción les cedieran las viviendas. Luego de varias semanas de negociaciones entre los usurpadores y funcionarios del gobierno, la mayoría abandonó el lugar. Sin embargo, un reducido grupo de familias decidió permanecer en las viviendas, ya que aseguran que “realmente no tenemos dónde vivir, no nos quedamos por capricho. Si nos vamos de acá, no tenemos a dónde ir”.
Días pasados, a seis meses de la toma los ocupas decidieron solicitar ayuda a los organismos de gobierno. “Nos dijeron que mientras sigamos en esta postura no nos van a ayudar porque lo que estamos haciendo está mal. Fuimos al IPV a pedir que nos dieran puertas y ventanas, ya que estamos viviendo con las aberturas tapadas con nylon y en estos días fríos se complica, sobre todo por los chicos”, señaló una de las mujeres que permanece en las viviendas.
En el mismo sentido, las personas comentaron que “la gente de la empresa vino cuando el problema salió en los diarios y las radios, cercaron todo el barrio y sólo dejaron un lugar para que podamos entrar y salir. Trabajaron dos días y se fueron, nunca más volvieron, tampoco nos dijeron nada”.
En relación a las condiciones en las que viven, una de las mujeres aseguró que “no son las mejores. Los días de frío no la pasamos muy bien, pero es lo que nos toca. La necesidad hace que soportemos todo esto, lo poco que tenemos acá es mejor que nada. Al menos es un resguardo para nuestros hijos”.
Los residentes de las viviendas cuentan con los servicios de agua potable y luz mediante las conexiones clandestinas que ellos mismo realizaron. Según comentaron, “varias veces vinieron y nos desconectaron, pero volvimos a colgarnos porque es imposible estar acá con la cantidad de bichos que hay. Al agua la traemos con unas mangueras hasta cada casa”. Las familias sostienen que permanecerán allí porque no cuentan con un lugar donde vivir. “Ayudan a todos, pero a los que realmente lo necesitamos no nos tienen en cuenta”, sentenciaron.
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