Hace 18 meses habían robado en el mismo lugar y no se halló a los culpables

Hace 18 meses habían robado en el mismo lugar y no se halló a los culpables
Fue el domingo a la noche año tras romper techo, cielorraso pared y una caja fuerte en “Materiales El Triángulo”, un local comercial ubicado en avenida 25 de Mayo al 2246, de donde se robaron 40.000 pesos de una caja fuerte a la que le hicieron tres agujeros con un soplete.

No se sabe cuánto pudo haber tardado el operativo boquetero, pero los delincuentes se fueron sin dejar rastros. El comerciante Arnaldo Melli está muy indignado: el 30 de septiembre de 2011 le robaron 90.000 dólares y 70.000 pesos en un hecho similar, no se halló a los culpables a pesar de haber aportado pistas de quiénes creía que podían estar vinculados al episodio.

El último caso comenzó a las 21,15 del domingo cuando un automóvil se estacionó frente al comercio de al lado. Una persona descendió a cara descubierta y, presumiblemente armado, redujo al sereno al que obligó a subir a la parte delantera del vehículo y el captor lo hizo atrás, según NORTE pudo ver en una cámara de seguridad. De acuerdo a la versión que se le dio al comerciante, el sereno luego pasó al baúl y terminó en Corrientes.

Con paciente

Sin nadie que pudiera escuchar nada en las proximidades “Materiales El Triángulo”, con paciencia los boqueteros rompieron el techo de la planta superior del edificio que está funcionalmente independizado del negocio y tiene una puerta propia hacia la calle. Los delincuentes estaban al tanto de los cambios que se habían realizado en el lugar después del robo boquetero cometido en 2011.

Para mejorar la seguridad del local comercial, Melli eliminó una puerta e hizo cerrar la pared para independizar la entrada a la parte superior del negocio que está vacía y no es utilizada. El sitio se asemeja a un salón de fiestas. Reducido el sereno del negocio contiguo los boqueteros ingresaron por el techo tras eliminar los clavos o tornillos, probablemente con un gran alicate, que sostenían una chapa.

Con una soga bajaron hasta el cielorraso, en un lugar preciso, donde levantaron varios machimbres, bajaron al salón y violentaron una puerta que poca resistencia tuvo a una poderosa barreta u elemento similar. Una vez frente a la escalera descendieron tranquilos, al menos dos personas e hicieron un boquete a medio metro de la puerta que da a la calle para ingresar al edificio de “Materiales El Triángulo”.

Casi dos horas antes el comerciante damnificado pasó por el lugar para prender las luces del frente del negocio. No imaginó lo que iba suceder. A pocos metros del lugar hay una cámara de seguridad e iba a venir el sereno. Ni uno ni lo otro impidió el robo. Los boqueteros hicieron una rotura en la pared para facilitar que por el lugar cruce una persona posiblemente de baja estatura y no necesariamente delgada.

Ya dentro del negocio, en la oficina donde funciona la administración y está la caja fuerte habrían trabajado con calma: le hicieron tres agujeros a una caja fuerte de importantes dimensiones y que había sido robada en 2011, motivo por el cual fue reacondicionada. Aquella vez la tumbaron y agujerearon la parte posterior esta vez la violentaron por el frente, en sus puertas externas y un compartimiento interno.

Superados los escollos de seguridad de la caja, los delincuentes se alzaron con el botín del día: 40.000 pesos fruto del esfuerzo y el trabajo digno de un comerciante que lamenta el robo, pero masculle bronca a indignación porque de la primera vez solo tiene malos recuerdos y ningún atisbo de quienes fueron los responsables del delito.

Así lamenta tanto el accionar de la Policía como de la misma justicia porque, insiste, aportó nombres que creyó pudieron vincularse a aquel caso, en que se ingresó también por el techo aunque esa vez hubo que romper una puerta y ahora fue una pared. El sinsabor de que la delincuencia puede llevarse el fruto del trabajo digno con impunidad ofusca a Arnaldo Melli y a su familia.

Comentá la nota