Lidia Schmid dirige el grupo “Qué ves cuando me ves”, integrado por personas con discapacidad. Fue destacada por Diario UNO como una de las Mujeres Apasionadas por su compromiso social.
a Schmid es actriz y directora de teatro. Su pasión se refleja cuando cuenta su historia y sobre todo, cuando habla de los alumnos a los que actualmente les da clases: hace 10 años es la directora del grupo Qué ves cuando me ves, integrado por personas con distintos tipos de discapacidad.
Desde que descubrió que la actuación era lo suyo, se preparó con los mejores referentes del mundo artístico; aceptó los desafíos y los superó ampliamente. Trabajó duro por llegar lejos y consagrarse, y finalmente decidió dedicar su trabajo a quienes a partir del teatro y del arte buscan superarse cada día, apuntando a sus potencialidades.
Por esta prodigiosa labor, Diario UNO la destacó por el Día de la Mujer, a través del concurso Mujeres Apasionadas. Este certamen apuntó a galardonar a quienes reunían ese don especial de ser apasionadas en la labor que realizan cotidianamente, y recibieron sus premios.
Fue Eduardo Tarsia quien la propuso, destacando su compromiso por la inclusión y la labor social. Un reconocimiento que se suma a los miles de aplausos que fue cosechando a lo largo de su carrera.
Brindar el corazón
A los 18 años se fue a Buenos Aires a estudiar con los grandes: Raúl Serrano, Lito Cruz, Franklin Caicedo y Salvador Amore fueron sus maestros.
Amore le había dicho que existía una posibilidad de obtener una beca para capacitarse en la Unión Soviética. Aprendió ruso estudiando durante cuatro años y también habla inglés. Finalmente no pudo viajar y una sucesión de hechos la trajeron de vuelta a su Paraná natal, hace varios años: conoció a su pareja y nació la primera de sus cuatro hijos, quienes la apoyan de modo incondicional en lo que hace.
A su regreso, actuó con destacados directores: con Rafael Bruza en Santa Fe hizo dos obras de Mauricio Kartún; y en la capital entrerriana, bajo la órbita de Lito Segman, actuó en Bienaventurados, de Jorge Hayes; en la interpretación de los cuentos de Chéjov; y en Mujeres, de Griselda Gambaro.
Con un presente exitoso como actriz, debajo del escenario fue incursionando en otros ámbitos que la llenaron de satisfacciones y desde hace 10 años es profesora de teatro del grupo independiente Qué ves cuando me ves, integrado por personas con discapacidad. “Las causalidades de la vida me fueron llevando. Mis metas eran otras. Pero en 1998 ingresé al a la Dirección de Educación Artística del Consejo General de Educación. Hasta entonces nunca había trabajado con personas con discapacidad y esto fue tirarse a la pileta”, contó a UNO.
Sus primeras experiencias fueron en la escuela Nº 7 de Sordos e Hipoacúsicos Edith Fitzgerald y en la escuela especial Nº 1 Helen Keller para ciegos y disminuidos visuales, donde realizó distintas obras, algunas de su autoría y otras de Fontanarrosa.
“Empecé a trabajar guiada por la intuición y con el tiempo fui aprendiendo con ellos. Implica una entrega muy grande. Si bien se recibe más de lo que se da, hay que ser consciente de que para lograr resultados hay que dedicar mucho.
Es una decisión de vida”, dijo, y explicó: “En esta experiencia compartimos el idioma del corazón. Ellos me entienden y fuimos logrando muchas cosas. Por el grupo han pasado infinidad de psicólogas, trabajadoras sociales, acompañantes terapéuticos, y todos coinciden en que los chicos con el teatro se transforman, sacan los mejor de sí. Creo que el arte es una llave mágica para trabajar con las personas con discapacidad. Pero a veces desde otros ámbitos no se advierten las posibilidades que existen con respeto a este tema”.
Asimismo, afirmó que siempre hay que apuntar a los más alto, al potencial, a lo que una persona puede hacer. “Hay que terminar con esa línea divisoria entre ellos y nosotros porque somos todos iguales. Hay que seguir abriendo la mente y los corazones para la gente sea más inclusiva y también lo hagan las políticas culturales, porque se necesita más apoyo en estas iniciativas en las que participan personas con discapacidad”, aseguró emocionada.
Presentaciones
El grupo Qué ves cuando me ves tiene una amplia trayectoria actoral. Tras el estreno en 2005 de la obra homónima, que significó una gran éxito y fue llevada a escenarios de distintas ciudades de Entre Ríos y de Santa Fe, llegó el mediometraje La Mula, que se hizo sin presupuesto, solo a pulmón, tras celebrarse un convenio entre el Consejo General de Educación y el Instituto Audiovisual de Entre Ríos. “Éramos el camarógrafo, Julio Gómez, yo y los papás que ayudaban”, recordó Lidia Schmid.
La película fue un éxito, recorrió la provincia, y ahora sueña con un largometraje con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, que viene demorado hace tres años.
También presentaron las obras de teatro 300 Millones, de Roberto Arlt, y El Acampe, que habla del éxodo oriental. En la actualidad ensayan una nueva presentación y esperan ansiosos el estreno. “Esperemos que la gente nos siga acompañando”, concluyó.
Destaca la posibilidad de superarse a través del arte
En cada encuentro con los integrantes del grupo se nota la alegría que comparten. Si bien el colectivo original que se conformó en el año 2005 y que estrenó al obra Qué ves cuando me ves, que le dio origen al nombre del grupo, fue cambiando, los integrantes que se quedaron mantienen su esencia y se la trasmiten a los nuevos que llegaron en el último tiempo.
Hoy son alrededor de 20 los adolescentes y adultos que concurren a cada ensayo, los lunes y los miércoles en la Casa de la Cultura. Si bien no hay una fecha definida, saben que este año se estrenará una nueva obra, hecha a pulmón y con esfuerzo, y que el aplauso del público es el premio mayor.
“Fueron ganando experiencia y viviendo un crecimiento personal que les posibilitó adquirir mayor independencia. Cada uno tiene una capacidad especial. Yo no sé hacer coser, ni hacer manualidades, y en el grupo hay chicos que hacen artesanías maravillosas”, contó Lidia.
Sin embargo, admitió que si bien hubo avances en los últimos años en materia de inclusión, todavía se advierte algún tipo de discriminación. “Hay mucha desinformación. La gente no sabe cómo acercarse, y en realidad hay que relacionarse de la misma manera que se hace con cualquier persona. Si hay un ciego se le puede ofrecer ayuda para cruzar la calle ofreciéndole el hombro, entre otras accionas”.
Por otra parte, recordó que muchas veces la gente tiene prejuicios al ir a ver alguna de sus obras, y aclaró que se trata de una puesta en escena de actores, que ensayan y aprenden un guión.
En este marco, manifestó que su deseo es que alguna vez se creara una Dirección específica, o una escuela de teatro, pero no encontró respuestas en los gobernantes.
“Terminamos armando un grupo independiente para trabajar”, comentó por último.
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