Al comentar el episodio suscitado cuando pidió a Cristina Fernández de Kirchner un ley contra la extranjerización de la tierra, el diputado nacional chaqueño Pablo Orsolini recordó que es el autor de uno de los doce proyectos presentados en la Cámara Baja ante un grave problema, pero sin prohibir las nuevas inversiones.
De lo que se trata es de establecer límites y restricciones, dijo el legislador de Villa Angela, que fue vicepresidente de la Federación Agraria Argentina. “Que no sea xenófobo” En declaraciones a FM Universidad, dijo que su intervención se dio sobre el final del discurso presidencial inaugurando las sesiones ordinarias del Congreso. “Lo que hice en ese momento fue tomarme el atrevimiento de decirle “señora presidenta no se olvide del tema de la extranjerización de la tierra”, y ella escuchó, dándose cuenta de que el grito era de un diputado. Preguntó quién era, yo levanté la mano, me preguntó el apellido y se lo dije. Creo que no me escuchó y Fellner (Eduardo, presidente de la Cámara) le dijo quién era yo. Entonces ella dijo que se comprometía a mandar un proyecto”, relató sobre lo ocurrido el martes. Orsolini dijo que no es necesario un proyecto del Poder Ejecutivo porque en el Congreso “ya hay doce, y cuatro son de diputados oficialistas. Todos son bastante similares, porque el año pasado trabajamos mucho en el tema y lo que quedó pendiente fue ver si no se violaba algún tratado internacional, para lo cual se esperaba una consulta con el Ministerio de Relaciones Exteriores”. No obstante, atribuyó la demora a que “es de público conocimiento que los diputados del oficialismo reciben órdenes de la Casa Rosada sobre cuáles son los temas que hay que tratar. Yo busqué que la presidenta se haga eco de este tema y bajé línea para que se lo trate”. Sobre los alcances de su proyecto, dijo que “busca poner límites y restricciones a la extranjerización de la tierra. No hablamos de prohibir. Lo que pedimos es que el inversor resida en el país, que tenga al menos cinco años de residencia, que si se trata de sociedades anónimas las acciones sean nominativas para que se sepa quiénes son los dueños, y que se ponga un tope por el cual los extranjeros no puedan tener más de un 25% de los departamentos”, detalló. También se propone crear un registro de propietarios, que se actualice anualmente. “Son cuestiones que planteamos, pero sin prohibir. No es xenófobo. La presidenta planteó que no sea xenófobo, y no lo es. Algunos partidos ultraliberales sí plantearon prohibiciones. El estado de California, en Estados Unidos, gobernado por el señor Arnold Schwarzenegger, prohíbe la compra de tierras por extranjeros, aunque él sí vino a comprar tierras en la Patagonia”, indicó. Producir o especular Orsolini también dijo que hay que diferenciar “entre los extranjeros que vienen y producen, y aquellos casos como Douglas Thompson en Corrientes, y otros, que compran tierras donde hay recursos naturales importantes, como el agua dulce. También compran zonas turísticas maravillosas. En eso también hay que plantear una cuestión de soberanía argentina”, dijo. Luego recordó que se trata de una bandera muy vieja de la Federación Agraria Argentina, por lo que lamentó que “cuando conducíamos la entidad con (Eduardo) Buzzi, allá por el 2002, había 7 millones de hectáreas en manos de personas o empresas extranjeras, y hoy se calculan que son entre 25 y 30 millones de hectáreas. Es decir que un 10% del país ya está en manos de extranjeros”. “Es algo grave, no sólo porque ocupan lugares donde hay recursos naturales o producción, sino que además están expulsando gente de muchos lugares del interior. Así sucedió en Catamarca, donde una empresa norteamericana compra 110.000 hectáreas con 300 familias adentro, que son expulsadas y terminan en los cordones de pobreza de las grandes ciudades y se va despoblando el interior”, añadió.

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