Reveló una dura historia de violencia familiar y denunció que fue víctima de una extorsión, por lo que se vio obligada a inculparse para salvar su vida.
El día después de que EL LIBERAL revelara que la Justicia excluyó del hogar a una vecina del barrio Paraíso, en La Banda, la protagonista de esta causa arribó a nuestra redacción y desnudó su historia.
“Me excluyó de mi casa tiempo atrás, todo en base a mentiras y tras preparar a mis hijos a declarar en mi contra”.
Susana (identidad ficticia) no tiene casa, ni esposo y a dos de sus tres hijos “veo muy poco. Quedé en la calle”, reflexiona.
Reveló que su vida junto a su ex “arrancó cuando yo tenía 19 años. Él (de 37) estaba separándose de su primera esposa, con quien vivía en la calle 2 del Bº Ampliación Parque Industrial”.
“Estuvo preso”
Ahonda: “En ese tiempo, maltrataba a su pareja y a su primer hijo que hoy tiene 23 años. Por esos incidente fue preso”.
“Sé que hubo muchas exposiciones entre ambos, ya que ella no le permitía ver a su hijo”, dijo Susana.
“Así fuimos a vivir juntos. Y yo armé mi casa. Casi todo es fruto de mi esfuerzo. Con el tiempo, algunos de mis compañeros de trabajo empezaron a hablar mal de mí y eso llegó a él”.
La violencia irrumpió en la casa en el 2010.
“Vivíamos en el Bº Paraíso. Un día un proveedor me llevó en camioneta a casa y él me vio.
“Me sacó a la rastra de una pieza. Me puso un cuchillo en el cuello. Voy a c... matando. Nadie se va a enterar. Voy a desparramar la sangre y tus sesos en la pared”, bramó el sujeto.
Luego, “compramos un auto que pagué $ 10.000. De mi sueldo. Ese día él me golpeó por negarme a tener sexo. Estaba muy traumada y no teníamos tiempo. Se enloqueció. Me pegó y acusó de infiel”.
Ahí nomás, sobrevino otro incidente. “Fue de madrugada. Como me negué e tener sexo, empezó a golpearme. Me pegó tanto en el rostro y en el piso que le imploré me dejara en paz”.
“Decime el nombre de tu macho”, recuerda Susana, que gritaba su ex.
“Echó a la empleada y encerró a mis hijos en la pieza. Decime el nombre o te mato, me amenazaba. Y tanto me pegó que debí decirle sí, estoy con mi jefe. Pero no era verdad. Si no obedecía me mataba”.
Susana ahonda: “Ahí se quedó tranquilo. Sacó a los chicos de la pieza y les dijo: ‘Miren cómo quedó su madre por salir y ser hembra de su jefe’. Estaba tirada en el piso y llena de sangre”.
Avergonzada, señalada por sus hijos, Susana apenas atinó a lavarse la cara. Aún llena de moretones, “fui a la Seccional 47, del Bº San Fernando, e hice la exposición”, subraya.
¿Quién es el violento entonces?. Yo estoy sola, en la calle y por todos señalada. Pero no se hizo justicia conmigo”, enfatizó.l
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