La víctima contó que tiene “sobrinos y hermanos” que piensan igual que el acusado. Dijo que vivía amenazada con que le iban a quitar los hijos si acudía a la Policía para dar cuenta de las violaciones que sufría.
Cabizabaja, avergonzada, ayer “María” (identidad ficticia) desgranó su amarga historia a Noticiero 7.
Tal cual lo reveló EL LIBERAL en su edición del sábado, la mujer acaba de denunciar al padrastro, atribuyéndole 20 años de vejaciones sexuales y 10 hijos a la fuerza.
“Sabe, viví en los obrajes; ahí empezó a abusar de mí y a los 14 años tuve mi primer hijo”, relató.
“No quería”
La mujer señaló que entre los 11 y 30 años “no salía de mi casa. No sabía lo que era una fiesta o un cumpleaños”.
Ahondó: “Vivía caminando. Sufrí muchísimo”.
Según la investigación, el 2 de julio puso fin a su calvario.
Conoció a una mujer en el Hospital Regional que al escuchar su odisea, le aconsejó que hiciera la denuncia. Tal cual, se escapó -un ratito- del nosocomio y ante la fiscal Celia Mussi formalizó la denuncia penal.
“Ahora él y está preso. Hice la denuncia, porque tengo sobrinos y hermanos/as que tienen la misma mentalidad que él”.
Más precisa, manifestó: “Él (padrastro) me gritó que le estaba haciendo daño. Que yo era la mala. Que yo debía estar presa”.
Pesar
Más adelante, resaltó: “Tenía mucho miedo porque mi propia familia me decía que me iban a quitar a mis hijos”, subrayó.
Sin dudarlo, reflexionó: “No es fácil, lo sé. Algunos me entienden, otros no. Tengo bronca porque mi familia me entregó a él. La suya y mi propia madre”.
Consultada si qué le queda ahora, “María” reconoció: “Él me arruinó. Eso lo tengo claro. Pero sí sé también que se puede salir de esta vida. Sufrí y seguiré sufriendo, pero no me arrepiento de haberlo denunciado”.
“Confío en la Justicia”
En la larga charla, la mujer exhortó -sin proponérselo- a poner fin a todo acto de abuso.
“Confío en que la Justicia dirá su verdad. No sé que va a pasar con él”, reconoció.
Agregó que hubo momentos en que dudó sobre quién dañaba a quién.
“Por eso fui a Santiago. Para que me expliquen los jueces si yo estaba mal al haberlo denunciado”.
Asimismo, dejó en claro que hoy sus prioridades pasan por recuperar la paz y proteger a sus hijos.
Algunos la acompañan en la casa; otros están en Buenos Aires trabajando.
Después del encuentro, “María” despidió a la periodista y retornó a su casa vacía.
El silencio quizá la apesadumbra hoy, pero lo prefiere por encima de veinte años en los que el único lenguaje fueron latigazos, gritos y volaciones.
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