La testigo, identificada como A.B., dijo a El Sol que cobró 200 mil pesos para que le implantaran un embrión. Previamente, declaró ante la fiscal especial de la causa, Claudia Ríos.
A.B. tiene 32 años y es quien gestó a la beba mendocina que recientemente intentó sacar vía aérea del país una pareja chilena. Esta mujer, oriunda de Godoy Cruz, finalmente se presentó y declaró este jueves ante la fiscal especial Claudia Ríos, quien había ordenado su búsqueda para que aclare su situación en la investigación que se inició hace pocas horas.
A las 15, terminó su testimonio y habló con El Sol a metros de Delitos Complejos. Confirmó, junto a su pareja, F.S., lo que se sospechaba desde que se inició la pesquisa: que el nacimiento de la criatura fue producto de un alquiler de vientres.“No hubo noviazgo con nadie”, confesó.
Señaló, además, cambiando la primera versión que había brindado hace algunos días en la Oficina Fiscal de El Algarrobal, que la pareja del vecino país le pagó, junto al abogado y el Instituto Tersoglio, la suma de 200.000 pesos para que le implanten el embrión en un óvulo que no era de ella. Y aclaró que lo económico se cumplió tal como lo había pactado.
Con esta declaración se cayó lo primero que comentó el abogado que sirvió de nexo entre la pareja de varones, Juan Pablo Rojas Pascual, y la mujer. En un primer momento, el letrado y la pareja chilena aseguraron que la criatura fue concebida durante un encuentro amoroso que mantuvo con uno de los hombres con la mujer durante su estadía en nuestra provincia.
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