El acondicionamiento de las únicas 3 cuadras empedradas de la ciudad, demandó 6 meses de trabajo. Vecinos y comerciantes criticaron detalles de terminación.
Los vecinos de la zona, si bien reconocen en su mayoría que esta tarea de corrección era necesaria, en general no están muy conformes en cómo quedaron la calle y las veredas, sobre todo entre Coronel Plaza y Barcala. Este malestar se hizo notar en la ausencia de vecinos durante acto de inauguración, en el que estuvo presente el intendente Víctor Fayad.
"No nos importan las críticas. Las críticas ya no están y lo que queda, aquí está y ahora vamos a inaugurarlo". Así se refirió el intendente a la tensión que hubo con algunos los vecinos disconformes.
Las quejas no estuvieron orientadas tanto al período en el que la calle estuvo cortada ni en los inconvenientes normales que una obra así ocasiona, sino en el resultado final del trabajo, que según ellos, no justifica todos los inconvenientes ocasionados. "Está tan mal hecho que los vecinos estamos contentos porque los autos pasan más despacio", expuso Silvia Vendemmia, una de las vecinas.
Según señalaron varios residentes de la zona, la calle ha quedado con ciertos movimientos que se notan en el andar de los autos. Si bien valoran el hecho de que se conservarán los adoquines originales que datan de principios del siglo pasado, se quejan de que la calle no tiene un andar suave y que hay "baches" en algunas partes, tal como lo consideraron ellos.
La secretaria de Infraestructura de la Ciudad de Mendoza, Laura Profili, explicó en este sentido que no hay desniveles y que la obra está técnicamente bien hecha.
"El adoquín tiene una forma distinta, no son planos, entonces se han acomodado para que el gálibo -forma cóncava de la calle que permite la evacuación de lluvia- quede como dice la norma. El adoquín no deja plana la superficie, la calle no tiene desniveles y el gálibo está perfecto", remarcó la funcionaria. Además, en cuanto a las quejas señaladas, explicó que "obviamente el piso no va a quedar como uno de cerámica u hormigón porque no tiene la textura ni es una superficie plana como tampoco lo era antes".
Otra de las quejas de varios vecinos de las tres cuadras afectadas estuvo orientada a la tierra que quedó en la calle y las veredas. "En lo comercial tuvimos muchos inconvenientes, no sólo por el tiempo en el que la calle estuvo cortada, sino por la falta de limpieza durante este tiempo. Han dejado mucha mugre, por acá tiene que pasar un camión de agua a limpiar", manifestó Jesús, un negociante de la esquina de Barcala y Patricias. Esta opinión fue compartida por varios vecinos y vendedores, que señalaron la necesidad de que se limpie con agua el polvo que quedó.
Los comerciantes ubicados entre las calles Barcala y Godoy Cruz son los que también se hicieron eco de las opiniones de los vecinos. Según comentaron, las aguas están divididas entre quienes valoran positivamente la remodelación y aquellos que se habían hecho otras expectativas y creyeron que la calle iba a quedar con un andar más suave.
La obra consistió en el reposicionamiento del empedrado de la última calle de la ciudad con adoquines originales, colocados entre 1890 y 1910. Además de esta recolocación, se construyó cordón-banquina de hormigón con desagüe y se mejoraron las acequias. El trabajo duró 165 días y costó cerca de 1,5 millón de pesos. En agosto, los vecinos solicitaron algunas correcciones en el apartado cuneta-cordón-banquina.
Durante el acto inaugural, en la intersección de Patricias Mendocinas y Coronel Plaza, también se descubrió una placa ubicada en esta esquina que resalta el valor de la calle como patrimonio histórico.

Comentá la nota